AMORALES

La Corte y su ninguneo de la lesa humanidad es solo la punta del iceberg.


* Se trata de una indignante decisión en un país donde la palabra: Desaparecido, es una construcción sustantiva.

LA OPINIÓN

Norma Loto
SemMéxico. Buenos Aires, Argentina. 9 de mayo de 2017.- Han pasado unos cuantos días desde que se conoció que la Corte Suprema de Justicia de Argentina, aplicó el cómputo del "2 x 1" a Luis Muiña, un condenado por delitos de lesa humanidad. Se trata de una indignante decisión en un país donde la palabra: Desaparecido, es una construcción sustantiva.

Este fallo de la Corte Suprema no respeta los compromisos asumidos por Argentina a nivel internacional. En este sentido, un comunicado del responsable del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos en América del Sur, Amerigo Incalcaterra recordó que la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de Lesa Humanidad, -ratificada por Argentina en 1995 y que goza de jerarquía constitucional-, sumada al Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, establecen que "estos delitos son imprescriptibles", a la vez que "instauran el esquema jurídico para su juzgamiento y la reparación de las víctimas".

Quizás no sea solo la Corte Suprema y su fallo lo que se debe analizar en este presente. La Corte y su ninguneo de la lesa humanidad es solo la punta del iceberg, porque desde la asunción de Macri viene sonando el discurso aberrante e inmoral contra la Memoria, la Verdad y la Justicia. Son amorales.

Amorales por ofender a los crímenes de lesa humanidad.

Amorales por hacer de la imprescriptibilidad de los crímenes de lesa humanidad solo una rúbrica para la vidriera internacional.

Amorales los que integran este gobierno y que niegan que lxs Desaparecidxs SON 30000

Amorales quienes integran el Episcopado y que llaman a una reconciliación.

Amorales quienes desconocen que la sangre de lxs Desaparecidxs aún encorva por el peso mismo de una ausencia inconclusa.

Amorales lxs educadores que niegan que hubo terrorismo de estado y enseñan a sus alumnxs que hubo dos demonios.

Amorales quienes condenan los garantismos de la justicia para presos comunes y que festejen el garantismo para los genocidas.

Amorales las familias que duermen aún en paz y que han robado algunx de lxs nietxs que aún seguimos buscando.

Amorales los que torturaron, los que picanearon, los que secuestraron, los que escupieron el cuerpo de una mujer luego de abusarla en una celda repleta de mierda, a los que vejaron a lxs disidentes sexuales, los que torturaron a embarazadas, los que robaron recién nacidxs, los que dejaron a familias sin padres, sin madres, sin hijxs. Nada de esto es bueno. Nada de esto es humano, fue amoral. Fue violación a los derechos humanos. Amorales. Todos ellos, amorales.

Amorales aquellos que cuestionan lo ya juzgado.

Amorales los que niegan que hubo un plan sistemático por parte del estado para desaparecer, secuestrar, matar, exiliar, insiliar, tirar al mar, despreciar, escupir, hambrear. Matar, matar y 30 mil veces matar!

Amorales los que dijeron y dicen: “algo habrán hecho”

Amorales los jueces, la jerarquía de la Iglesia, el Estado. Amorales todos, todos!



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