16 días de Activismo

Violencia laboral tan recurrente como la familiar

Violencia laboral tan recurrente como la familiar


* Norma Cacho: el trabajo precarizado una forma de violencia contra las mujeres

Gabriela Ramírez

SemMéxico, Cd. de México, 24 noviembre 2016.- Pese al subregistro, la violencia laboral se considera la más recurrente, incluso después de la familiar, aseguró Norma Cacho, de la organización Proyecto de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ProDesc).

La también responsable de la Coordinadora Nacional de Defensoras de Derechos Humanos Laborales, apuntó que hace falta analizar y reflexionar más sobre la violencia laboral en nuestro país. Señala que el trabajo precarizado es una forma de violencia en si misma que viven las que residen en cinturones de miseria, las indígenas o campesinas, quienes además son víctimas de violencia estructural ya que no tienen oportunidades de desarrollo.

Como trabajo precarizado, Norma Cacho considera a la maquila, el trabajo doméstico, las jornaleras agrícolas y las trabajadoras migrantes temporales. Estas trabajadoras, señala no cuentan con seguridad social, prestaciones, no tienen un trabajo estable, no desempeñan sus actividades en condiciones dignas, no tienen buena remuneración y corren muchos riesgos, situación que “sólo aumenta su condición de marginación”.

En la mayoría de los casos, las mujeres que acceden a este tipo de labores tienen noveles educativos bajos y muchas de ellas son niñas que se ven obligada a trabajar. 50 pesos al día “Entonces, al carecer de oportunidades, replican en la búsqueda de empleo, estereotipos de género. Buscan trabajo de limpieza, de cuidado, de cocina, de costura, de actividades que se consideran propias de mujeres. Muchas trabajan más de ocho horas por un pago de 50 pesos”.

Esto, asegura Norma Cacho, las limita en otros derechos ya que no pueden tener una vida digna no tienen esparcimiento, por mencionar algunos.

Adicionalmente, enfrentan acoso y hostigamiento sexual y difícilmente acceden a justicia. Por el contrario, muchas son amenazadas con perder el empleo y se ven obligadas a soportar estas violencias. “Pero además estos trabajos las mujeres son víctimas de violencia psicológica, de la enajenación de sus cuerpos, de violencia social porque su trabajo es subvalorado y de discriminación. Para Norma Cacho una forma de abonar a que éste tipo de trabajos que violentan a las mujeres terminen es a través de la difusión de los derechos, de la educación, de la valoración por parte del Estado y de la sociedad del trabajo de las mujeres y su aporte al Producto Interno Bruto, por ejemplo.

Y finalmente, considera que la articulación entre mujeres que se desempeñan en estos trabajos, como por ejemplo a través de la Coordinadora Nacional de Defensoras de Derechos Humanos Laborales, es fundamental para que sean ellas mismas quienes alcen la voz y expresen sus necesidades y demandas.

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