#SiMeMatan

Mujeres y política


* Foto: Lula Vásquez. Si este país no fuera antimujeres el rector de la UNAM, Enrique Graue, habría demitido.

Soledad Jarquín Edgar

SemMéxico, Oaxaca. 8 de mayo de 2017.- Cada feminicidio en México, de los 7.2 que se cometen cada día, según datos del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, nos debe indignar, pero pocos casos, en realidad, alcanzan el nivel que tiene en estos momentos el asesinato de Lesby, la joven de 22 años que fue encontrada asesinada en el campus de la UNAM.
Y no es para menos, cada declaración de las autoridades nos ha dejado con la sangre helada, aunque ya sabemos cómo se las gastan para decir que si nos asesinan es por nuestra culpa, porque nuestras conductas no son apropiadas, porque estamos en el lugar equivocado en el momento equivocado, porque tenemos la pareja inadecuada al que no dejamos a pesar de las muchas señales que nos dio, porque nos dice la costumbre (social-política-económica-religiosa) que lo escogimos y que así será hasta el final de nuestros días, porque las leyes tienen rendijas para que se escape la justicia, porque los tribunales siguen cargados de dardos moralistas y no de justicia, o la que engloba a todas las demás y otras: porque nacimos mujeres.
Cierto, México es un país antijóvenes, como declaró este viernes durante una marcha Araceli Osorio, madre de Lesvy. Pero está bien claro que es un país antimujeres, digan lo que digan, porque si fuera de otra forma, en estos momentos estarían despedido el Procurador de la Ciudad de México, Rodolfo Ríos, porque lo sucedido en esa Procuraduría es reflejo de un cotidiano de violación a los derechos humanos de las personas y que no podemos darnos el lujo de admitir. Debería estar en la calle desde ahora, despedido por ineficiente, porque no nos bastan sus disculpas vía twitter, señor Ríos. En México, las mujeres no somos virtuales somos de carne y hueso. Sus mensajes emitidos tras el asesinato de Lesvy, no son “inapropiados” ni son “un grave error”, son lo que son, lo común, lo que les hacen todos los días, a todas las personas que buscan respuestas, que quieren investigaciones y justicia, no es un caso único ni aislado, así responden a las familias, a las madres, las hermanas, las hijas, los padres, los hermanos, los hijos que buscan respuestas.
Lo primero que preguntan ¿tenía enemigos? ¿un amante? ¿consumía drogas? ¿estaba relacionada con el crimen organizado? ¿por qué no denunció a su pareja antes? ¿cómo iba vestida? ¿por qué estaba en ese lugar? ¿de dónde venía tan tarde? ¿qué hacía bebiendo con esos hombres, los conocía? ¿por qué dejó la escuela? ¿era lesbiana? ¿era poliamorosa? ¿se deprimía?
Si este país no fuera antimujeres el rector de la UNAM, Enrique Graue, habría demitido. No solo por su discurso tibio, en el que no fue capaz de nombrar los hechos como son: un feminicidio, un asesinato. Se fue por las orillas: “La muerte de una joven…”, “…la tragedia que supone el fallecimiento de una mujer joven…”. La primera repetida cuatro veces en unas cuantas líneas. ¿Desde cuando una persona de ciencia no llama a las cosas o los hechos por su nombre?
Pero insisto, Graue debe salir de la UNAM, porque no puede garantizar el derecho a una vida libre de violencia para las mujeres, que son una mayoría como estudiantes (índice de feminidad de 107 en licenciatura y 101 en preparatoria en 2012/Presencia de Mujeres y Hombres en la UNAM, una Radiografía. PUEG-UNAM), a lo que se acumulan todas las violencias previamente denunciadas por las alumnas y las maestras.
#SiMeMatan dirán que fue por mi bocata y añadirán todas las historias que se les dé la gana, porque lo que está mal es el sistema que –insisto- corrompe, inmoviliza y genera toda esa impunidad, tanta que el Procurador sigue de pie, tan grande que el rector no se dará por aludido. Pero son miles y miles las mujeres asesinadas en México, el Observatorio nos da otro dato, solo en 13 entidades ocurrieron en 2014, mil 42 asesinatos y solo el 33 por ciento fueron investigados como feminicidio. ¿Será necesario replantear qué hemos hecho? Porque sin duda todo asesinato contra mujeres conlleva odio extremo, entonces desde esa simple lógica todos son feminicidios. ¿O habrá quien siga creyendo que se asesina por amor?
1,2,3 por los DH en Oaxaca de Juárez. Tres hechos que violentan la vida y derechos humanos de las mujeres han ocurrido recientemente en la ciudad de Oaxaca, donde las letras son de colores y el futuro gris, la fiesta sigue en el centro histórico y la inseguridad y la falta de servicios básicos como el agua y alumbrado público faltan y brillan por su ausencia. Pero todo eso ocurre más allá de los bigotes de la autoridad que no sé si está o no enterada de “la redada” que hicieron sus muchachos policías el pasado viernes, para detener a 30 prostitutas por no tener su “carnet” sanitario al día. 30 mujeres (y un niño) detenidas en la calle de Galeana ante el enojo de una médica de la Dirección de Salud Municipal que llamó a la Policía.
No se sabe, hasta este sábado al medio día, si las prostitutas se encontraban en la calle o en bares, lo cual amerita una investigación, porque si estaban en bares habría que denunciar a las autoridades federales sobre un presunto asunto de trata de mujeres con fines de explotación sexual, por si esa no fuera su función. El caso es que el gobierno de la ciudad, por años, no ha encontrado el cómo enfrentar el fenómeno social de la prostitución y solo se ha concretado a recibir pagos por revisión médica a las mujeres, es decir, “les otorga su autorización sanitaria”. La doble moral de una sociedad que sigue castigando a la que se prostituye y beneficiando a los proxenetas y compradores de sexo. Lo cual, en consecuencia, hace de la autoridad municipal, como es el caso de Oaxaca de Juárez, parte de la cadena de trata, véanlo desde donde lo vean.
El segundo lamentable asunto es la retención, de acuerdo a sus abusos y costumbres, del agente municipal de San Felipe del Agua, señor de horca y cuchillo, recién nombrado, quien, por algún incumplimiento de un grupo de ocho ciudadanas, las retuvo por horas en sus oficinas, y las “liberó” hasta que intervino la policía municipal. Sin duda el agente municipal, Manuel Bautista Ramos, no sabe que existen derechos humanos y que esos pasan por encima de sus abusos. Este caso, que también es común en Oaxaca, no debe dejarse pasar como algo que ocurre San Felipe del Agua. Algo se tendrá que hacer.
Y el tercer caso es la forma en que la autoridad que encabeza José Antonio Hernández Fraguas resolvió el asunto del Refugio, hoy en manos de una asociación civil denominada Comprometidos con el Bienestar, Empoderamiento para el Desarrollo y Ocho Regiones, al parecer una de las creadas por el maléfico Hugo Jarquín. Este político que lo mismo corre para un lado que para otro, ha encontrado su filón de oro. Hernández Fraguas para no meterse en problemas cedió al mandato dejado por el ex presidente Javier Villacaña, hoy Secretario de Administración y en esta carambola, las que perdemos somos las mujeres al pagar la deuda del ex munícipe, frente a la tibieza del actual presidente municipal, para beneficiar a quien tiene todas las intenciones del mundo, menos beneficiar a las mujeres.
Una de diputados. Al Congreso de Oaxaca se les olvidó que una mujer podría ser la futura Fiscala, dan por hecho en su convocatoria escrita en lenguaje sexista, neutro genérico o masculino, que será un hombre. La igualdad se genera desde el lenguaje, de lo contrario estamos frente a una omisión, ginopia, exclusión, discriminación…todo eso son en la LXIII Legislatura local. Todavía están a tiempo de cambiar su convocatoria y ser incluyentes.
@jarquinedgar

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