Cañonazo de 500 mil pesos

Mujer y Poder


* Fue un cañonazo de 500 mil pesos los que Eva Cadena, recibió de una tal Alexis García.

NATALIA VIDALES

SemMéxico. Hermosillo, Son. 27 de abril de 2017.- En su momento el presidente Álvaro Obregón refiriéndose a la corrupción en nuestro país dijo que ningún funcionario aguantaba un “cañonazo de 50 mil pesos”, que al ritmo de la inflación serían ahora, aproximadamente, medio millón de pesos.
La corrupción, desde luego, no empezó en México en la época de Obregón al inicio del siglo pasado sino, al menos, desde el México novohispano. Aunque hay estudiosos que la remontan, ya como un problema endémico desde el mítico camino de Aztlán de los mexicas. En ese sentido habría que aceptarse que, como lo señaló Peña Nieto, la corrupción en nuestro país es “un fenómeno cultural” … o al menos histórico.
Y, precisamente, fue un cañonazo de 500 mil pesos los que la ahora excandidata de MORENA a la alcaldía de Las Choapas, Veracruz, Eva Cadena, recibió, imposibles de despreciar, de una tal Alexis García. Esta persona, con engaños, se ostentó como representante de un grupo de empresarios de Coatzacoalcos simpatizantes de López Obrador, y quien --según se observa en el video divulgado en los medios -- le recalca que el dinero es para AMLO e insiste en que deberá entregársele, a lo cual Eva Cadena no solo asiente sino que le confirma que se lo entregará personalmente.
Esa cantidad fue regresada posteriormente a Alexis al conocerse que se trataba de un ardid, pero después de divulgado el video, cuando el golpe a la imagen de MORENA que personifica López Obrador ya estaba dado. El hecho de que se utilizara una trampa, un “cuatro” como ciertamente lo calificó AMLO, en nada resta la comisión del delito que ya investiga la FEPADE y que, de proseguirse, le resultarían responsabilidades tanto a Eva Cadena como a Alexis, autoras materiales del delito de intentar meter dinero fuera de la ley a las campañas, y eventualmente a los autores intelectuales de la celada, a quienes AMLO identifica como al gobernador panista de Veracruz, Miguel Ángel Yunes y al secretario de gobernación, Osorio Chong. Aunque todo indica que el asunto quedará como parte del impune juego sucio preelectoral.
Tanto por la falta de cultura de la legalidad, como ante la ausencia de instituciones efectivas contra la corrupción y, al final de cuentas, como una práctica muy conocida, para al menos evidenciar a los corruptos, son necesarios los “cuatros”, las trampas y los anzuelos cebados (con dinero o con prebendas), de otra manera ¿cómo sorprenderlos en flagrancia?
Algunas personas creen que no es válido trampear a alguien para atraparlo, pero sí lo es: el policía se oculta tras la curva para sorprender a los automovilistas a exceso de velocidad; los retenes antialcohol se apostan en lugares inescapables para los conductores ebrios; los inspectores mandan a un menor de edad a que compre alcohol para saber qué comerciantes lo están haciendo y quiénes no; si usted sospecha que alguien en su hogar o negocio está robando, es legítimo poner un cebo para descubrir quién es. De otra manera la probabilidad de atrapar a cualquiera de estos ejemplos es mínima.

Los nuevos modelos de anticorrupción en nuestro país (como los que aquí también en Sonora se están implementando) deberían de regular la figura de ponerle trampas a los funcionarios públicos para saber quiénes son honestos y quiénes no. Porque como estamos hoy, donde son investigados a veces años después de cometidas sus averías no se logra ni evitarlas ni recuperar el botín. El mar de la corrupción es inmenso y se requieren toda clase de artes de pesca.



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