Internacional

Mandatos patriarcales impactan en salud de las mujeres

Son una carrera contra el tiempo, el envejecimiento y el peso corporal


* "Entre esos patrones están los que definen a la mujer de una determinada forma, como ser que debe cumplir con ser cariñosa, dulce, madre, esposa e hija por excelencia"

Sara Más , corresponsal

SemMéxico/SEMlac, La Habana, 3 abril 2017.- Los mitos y mandatos patriarcales impactan en la vida de las mujeres, su salud general y mental, y esto puede llevarlas en un momento determinado a la depresión, alertaron especialistas en La Habana a propósito del próximo 7 de abril, Día Mundial de la Salud.
"Entre esos patrones están los que definen a la mujer de una determinada forma, como ser que debe cumplir con ser cariñosa, dulce, madre, esposa e hija por excelencia", precisó la psiquiatría Ada Alfonso el pasado 31 de marzo, en una sesión científica convocada por la Sociedad Cubana Multidisciplinaria para el Estudio de la Sexualidad (Socumes), junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA).
En el caso de las mujeres de edad mediana, cumplir con esos mandatos tradicionales supone a veces una carrera contra el tiempo, el envejecimiento, el peso corporal y por mantenerse como objeto de deseo, expuso como ejemplos. "No cumplir con ello puede colocarlas a veces en situación de tristeza, otras de depresión".
A ello se añade otros malestares por los efectos de la violencia simbólica en los medios de comunicación, que imponen una imagen de mujer esbelta y siempre bella; o que son ellas, fundamentalmente, las cuidadoras de la familia de origen y la que crean.
"Vamos lidiando con todos los conflictos que se presentan en la familia y nos vamos conformando según el deseo de los otros, para resolver los problemas de los otros", precisó.
En ese trayecto de vida se suman eventos como el estigma, la discriminación, la lesbofobia y la transfobia, el abandono, el acoso sexual y psicológico, así como diversos duelos.
"Se trata de procesos de dolor psicológico ante la pérdida de algo importante para la persona", señaló Beatriz Torres Rodríguez, presidenta de la Socumes, entendida no solo como pérdida de un ser querido, sino en otras áreas como la salud, las capacidades físicas, mentales, la imagen del cuerpo, los vínculos afectivos, entre otras.
Estos aspectos son motivo frecuente de consulta y atención en los servicios de atención, abundó la médica, pues se estima que del total de consultas de profesionales de la salud, un cuarto se relaciona con algún tipo de pérdida, según datos de la OPS.
Igualmente, mitos relativos a la maternidad, el parto doloroso, el mandato social de mantenerse atractivas y juveniles, el rol reproductivo y de cuidadoras, con dedicación de tiempo y trabajo doméstico adicional, llevan a duelos sistemáticos que pueden terminar en depresión.
"Todo ello hace de la mujer un agente de salud para los otros y no un agente de salud para su propia salud", insistió Torres.
De ahí que las especialistas demandaron que las estrategias de salud tengan en cuenta estos eventos y los procesos que tienen que ver con las condiciones sociales en las que las personas producen, reproducen y viven su cotidianidad.
"La depresión es una enfermedad que puede afectar a cualquier persona", señaló, por su parte, el psiquiatra Cristóbal Martínez.
"Que haya más mujeres que hombres en consulta no significa que ellos no se depriman; se deprimen, pero no lo dicen", aseguró el experto, quien explicó que también los patrones culturales hacen que los hombres oculten sus emociones, sentimientos y malestares.
Las estadísticas de salud indican que es considerable la población que vive depresión, una afección que afecta a 350 millones de personas en el mundo y es una de las causas de incapacidad.
"La depresión es una enfermedad que se caracteriza por la tristeza persistente, la pérdida de capacidades y desinterés para llevar a cabo actividades cotidianas", sintetizó Martínez.
Se asocia frecuentemente a la ansiedad, la hiperactividad, el trastorno de atención infantil, los de comportamiento, alimentación, conductas suicidas, consumo de drogas y alcohol.
El especialista en psiquiatría infanto-juvenil insistió en la necesidad de prevenir y detectar estos episodios depresivos desde la adolescencia y primeros años de adultez, pues se necesita de ayuda profesional para vencer esta enfermedad.
Las salidas más exitosas combinan el tratamiento con psicofármacos y psicoterapia, sostuvo.





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