Mujeres

58 mujeres víctimas de feminicidio en Yucatán, las recuerdan en marcha del silencio

* Exigen justicia de manera pacífica y silenciosa por el asesinato de Emma Gabriela Molina Canto.


* * Con el sufrimiento no se puede negociar.

Lorena Castellanos Rincón

SemMéxico. Mérida. 31 de marzo de 2017.- “El dolor también mueve y tiene que mover a una respuesta de justicia y de vida, pero con dignidad”.
Estas palabras fueron pronunciadas por las organizaciones de la sociedad civil que defienden los derechos de las mujeres, en el momento en que la Marcha de Silencio que se llevó a cabo este viernes 31 de marzo llegó a su destino.
La cita fue en punto de las 6:00 de la tarde en el Remate de Paseo de Montejo, para exigir justicia de manera pacífica y silenciosa por el asesinato de Emma Gabriela Molina Canto, así como de todos los feminicidios que se han suscitado en Yucatán y los distintos tipos de violencia que sufren las mujeres día a día.
Con ropa de color negro, cargando pancartas, fotografías, cruces de color violeta, veladoras y flores, mujeres, hombres, niños y niñas se encaminaron por la calle 58 del Centro Histórico de la capital yucateca en dirección de la Plaza Grande liderados por los familiares de Emma Gabriela, entre ellos su madre Ligia Canto Lugo, quien por años luchó arduamente junto a su hija para reunirla con sus nietos.
Durante el recorrido, la consigna silenciosa realizó diversas paradas, algunas veces para que doña Ligia tomara un poco de agua y pudiera seguir adelante a pesar de la tristeza y el dolor que expresaba. Se detuvieron frente a las oficinas del Comité Estatal del PAN, ubicado en la calle 58 por 51 y 53, así como a las afueras del Palacio de Gobierno y del Palacio Municipal.
Después de más de media hora de andar por las calles del centro, con el llanto de la madre de Emma significando cada paso que daba, la marcha que fue reuniendo cada vez más gente vestida de negro con forme iba avanzando hasta alcanzar más de mil 500 personas solidarizadas con la causa, llegó a la Plaza Grande y se congregó en el asta bandera, donde realizaron ofrendas florales y prendieron sus veladoras para honrar a Emma Gabriela y a todas las mujeres asesinadas de manera violenta en el estado.
“Nos indigna la injusticia porque esto habla de las desigualdades y del poder que algunas personas tienen sobre otras, con consecuencias. Nos duele la impunidad porque es fruto de la indiferencia y la apatía y la arrogancia de quienes ostentan el poder... Nos duelen los engaños, las mentiras y las promesas falsas, nos duele la corrupción, la indiferencia de cada grito de la mujer que sufre en casa, en el trabajo, en manos de su pareja, ex pareja, de tantas denuncias interpuestas fallidas. Nos duele y gritamos cuando vemos la indiferencia entre todos y todas”, exclamó ante el círculo de personas la activista Nancy Walker Olvera, de la asociación Ciencia Social Alternativa Kóokay.
Posterior a este pronunciamiento, y seguido de la conmovedora interpretación de la canción “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, integrantes de las organizaciones civiles procedieron a nombrar una a una a las 59 mujeres que han sido víctimas de feminicidio en el estado desde 2008, año en que se aprueba por primera vez la Ley de Acceso a las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en el estado, hasta la fecha. Entre los nombres figuraron el de MerlyGuadalupe y Emma Gabriela que fueron asesinadas esta semana.
“Hoy como nunca estamos convencidas que con el sufrimiento no se puede negociar, y que las mujeres somos merecedoras de derechos en plenitud y por eso hoy caminamos en silencio, firmes en un sentido de sororidad en la lucha, pero en especial también en el duelo… Por todas ellas venimos ofrecer nuestro corazón como ciudadanía consciente y respetuosa de los derechos, pero también de los dolores”, expresóWalker Olvera.
Cada una de las miles de personas que se congregaron en alrededor del asta bandera de la plaza principal del centro de Mérida, acompañó el nombre de estas mujeres con el grito al unísono “ni una más”. Al terminar de mencionarlas, pidieron en voz alta “justicia” y la solidaridad y el acompañamiento a la familia Molina Canto quedó expresado bajo el grito de “todos somos Gaby”.
Ligia Canto Lugo tomó el micrófono y con gran sentimiento que contagió a muchos de los presentes hasta las lágrimas expresó que el asesinato de su hija “fue una crónica de una muerte anunciada… un feminicidio planeado de manera tan fría que no es posible que a mi niña le hayan dado 10 puñaladas, no es posible que lo hayan hecho además en la puerta de su casa y que sus hijos hayan presenciado cómo caía su madre, hayan escuchado los gritos de su madre. ¡Ni una más! ¡Todos somos Gaby!”
La consigna volvió a unirse al grito por Gaby y por las mujeres de Yucatán, y sólo quedó en silencio una vez más cuando doña Ligia tomó la palabra nuevamente entre llantos:
“Mi niña habla ahorita a través de mí y le pide a toda la sociedad por favor que vigilen, que estén al pendiente de este proceso para que los autores intelectuales, los únicos a los que les estorbaba esta madre que luchó al final hasta tener a sus hijos con ella”.
Habló de la violencia que vivió su hija al ser llevada a golpes y encarcelada en el año 2012, y de la violencia que también sufrieron sus nietos al haber presenciado dicho acto y la muerte de su madre. Pidió ayuda en nombre de Emma Gabriela a la sociedad para que sigan al pendiente de esta situación, y para que los tres menores permanezcan tranquilos bajo su guardia y custodia.
Acusó una vez más a Martín Alberto Medina Sonda y a su familia de ser los autores intelectuales de la muerte de su hija, alegando que ellos son los únicos a los que les interesaba que Gaby desapareciera de la faz de la Tierra.
“¡Esa es la única persona que la odiaba al grado de mandarla a matar de manera tan hartera y tan baja! ¡Y una persona que ni siquiera se preocupa por sus hijos, al grado que mis nietos tuvieron que pasar y brincar por encima del cadáver de su madre! ¡Pisar la sangre de su madre para pedir auxilio! ¡Ni una más Yucatán, ni una más!”, así terminó su discurso, secándose las lágrimas con un pañuelo, para luego recibir un fuerte abrazo de uno de sus hijos.
Como acto final y para demostrar sororidad, amor y respeto, se solicitó a los manifestantes que pedían una vez más “justicia”, que abrazaran a la persona que estuviese a su lado.
Mientras, doña Ligia que se encontraba al lado de su esposo Rubén Molina y sus hijos Guillermo, Carlos y Fernando, recibía abrazos de conocidos y extraños que simpatizaban con su causa, le ofrecían el pésame y le daban palabras de aliento y de fuerza para continuar luchando.

Testimonios
En entrevista realizada casi al término de la manifestación, Adelaida Salas Salazar, quien fue buscada por doña Ligia y Gaby desde el 2012 para que les brindara su apoyo, cosa que ha hecho desde entonces, mencionó que en vida Emma Gabriela se enfrentó por muchos años con la violencia institucional por parte de magistrados, magistradas y la entonces Fiscal General del Estado, Celia Rivas Rodríguez, ahora presidenta del Congreso de Yucatán, quien en su momento presionó a la occisa para que firmara un convenio con el hombre que la había violentado y secuestrado a sus hijos.
Conmovida por los hechos y por todo lo que vivió junto a Gaby y doña Ligia, indicó que la manera en que la mataron fue muy cruel, principalmente porque el acto se suscitó en su casa, con la finalidad que sus hijos vieran el cadáver.
Asimismo detalló que la inactividad del Estado, y del Poder Legislativo al no homologar el Código Penal del Estado con el Federal para que se consideren las mimas causales en el Protocolo de Feminicidio, como han estado solicitando las organizaciones civiles, impedirán que los perpetradores materiales e incluso si se llega a atrapar al autor intelectual, sean castigados con la pena máxima de 50 años de prisión.
“Esta inactividad de la Ley de Acceso muerta, de un Ipiemh que no está haciendo nada, eso es lo que está pasando, la mayoría de las 59 mujeres asesinadas fueron a mano de sus parejas, de sus esposos, de sus compañeros, en quien confiaban, a quienes querían, entonces esta marcha es para tratar de visibilizar de manera pacífica de lo que está pasando en Yucatán y sobre todo lo de Emma Gabriela Molina Canto, porque no fue justo cómo la mataron”.
Salas Salazar continuará apoyando a doña Ligia y a la familia Canto Molina para pelear por la patria potestad de las hijas y el hijo de Emma Gabriela, cuyas custodias ya le fueron otorgadas a la abuela de manera provisional por la Prodemefa y por orden de un juez.
No obstante, acotó, el temor principal es que así como asesinaron a Gaby después de tres años de haberla amenazado, hagan lo mismo con doña Ligia para poder llevarse a los niños.
“Estamos muy temerosas por ella, porque cuando dijo que iba a matar a Emma Gabriela esperó pacientemente tres años para hacerlo, esperó el momento más tranquilo, donde ella ya estaba feliz, ya estaba con sus niños cuando lo hace”.
Por otra parte, además del acompañamiento a la familia Molina Canto, las miles de personas se solidarizaron con la causa debido a la indignación por la falta de respuesta de las autoridades desde el primer momento en que les solicitaron ayuda.
“Emma es sólo la punta del iceberg de todo lo que hay en este estado y todo lo que las mujeres sufren día a día al salir a la calle, que hoy sabemos que si una mujer que tiene una amenaza de muerte, no la pudieron proteger ¿qué garantiza a las mujeres que van por la calle que les van a hacer justicia en caso de que alguien les haga algo?”, dijo el joven Alejandro Valdivieso.
Alejandro, como muchos, opina que las autoridades tenían un interés por que el caso de Emma Gabriela no saliera a la luz, tratando de establecer en su momento un convenio entre ella y su ex esposo, debido a las influencias y el poder político de Medina Sonda.
“La señora Ligia Canto nos decía hace unos días cómo las autoridades intentaron negociar con el señor que tenía secuestrado a los niños en vez de encarcelarlo, se sentaron a hablar con él ¿qué autoridad de sienta a hablar con una persona que secuestra a los niños?”
Señala que el Gobierno del Estado intenta proteger a “la que no quiso hacer nada”, es decir a Celia Rivas, al no juzgar, preguntar e investigar los motivos de sus acciones, y en lugar de eso ahora “es la que ve nuestras leyes”.
“Nos quieren vender que ya hubo justicia al capturar a los que la mataron, pero así no se acaba, cuando las mujeres dejen de ser asesinadas y acosadas en el estado, ese día podemos decir que Emma Gabriela tuvo justicia en Yucatán y todas las mujeres que hoy fueron mencionadas tendrán justicia y podrán descansar yo creo que en paz y podemos tener una sociedad que podríamos presumir que tenemos a las mejores autoridades del país, que hoy por mucho estamos muy lejos de eso”.
Las personas seguían prendiendo veladoras y dejando flores en el piso del centro de la Plaza Grande, justo debajo de una enorme cruz de color rosa, mientras que doña Ligia continuaba recibiendo palabras de apoyo. Alrededor de las 8:30 de la noche, de los miles que llegaron, ya sólo quedaban unos cuantos que comenzaron a ver cómo las ofrendas eran levantadas y las llamas de las veladoras eran apagadas.


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