Internacional

Las ciudades mexicanas “sufren” de profundas diferencias en calidad de vida: ONU Hábitat

*La urbanización en México aún no ha generado las condiciones económicas y de equidad social.


* *Se recomienda implementar políticas de desarrollo económico vinculadas a un modelo compacto de crecimiento urbano.

Redacción

SemMéxico, Cd. de México, 28 de marzo de 2017.- Las ciudades mexicanas sufren de importantes asimetrías en ingreso y distribución de la riqueza, lo que se refleja en profundas diferencias en calidad de vida, acceso a espacios habitacionales adecuados y servicios públicos de calidad, y en tasas de pobreza relativamente altas.

Por lo tanto, ONU-Habitat considera prioritario diseñar y ejecutar políticas de desarrollo económico en las ciudades enfocadas a la población de menor ingreso, así como replantear las políticas de vivienda social, de movilidad urbana y el modelo de crecimiento de las ciudades y aglomeraciones urbanas para reducir las inequidades.

Destaca también la urgencia de ofrecer alternativas de suelo habitacional para los más pobres en las ciudades a fin de reducir el crecimiento de los asentamientos informales y precarios; ampliar la cobertura y mejorar el acceso a servicios públicos urbanos de calidad, a transporte público y no motorizado eficiente y a financiamiento diversificado para la vivienda.

Las asimetrías se deben a que la urbanización en México aún no ha generado las condiciones económicas y de equidad social adecuadas para la población, afirmó ONU-Hábitat.

En un recién informe realizado en conjunto con el Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores de México (INFONAVIT), la agencia de la ONU analizó la prosperidad de 153 ciudades mexicanas tanto desde una perspectiva económica, como social y de bienestar.

Midió factores de productividad, equidad e inclusión social, sostenibilidad ambiental, gobernanza y legislación urbana, calidad de vida, así como la infraestructura.

El Índice de las Ciudades Prósperas (CPI) de la República Mexicana tiene un promedio de 54.3, de modo que el resultado total para el país se considera moderadamente débil.

"Estos problemas tienen una clara representación espacial en la segregación que enfrentan los grupos sociales de menor ingreso que carecen de oferta de suelo para vivienda adecuadamente localizado y servido en las ciudades del país”, señala el informe.

También “se refleja en las condiciones de precariedad que se han ido acumulando en muchos desarrollos habitacionales de vivienda social, que carecen de muchas amenidades y equipamientos urbanos y por su localización lejana a los centros urbanos han impactado el ingreso familiar al grado de acelerar el abandono de las viviendas", explicó el informe.

Por otro lado, se menciona que las ciudades mexicanas no tienen economías particularmente dinámicas, lo que se refleja en un producto urbano per cápita relativamente bajo, y en un aprovechamiento limitado de la concentración de población para desarrollar economías de aglomeración.

En ese sentido, se recomienda implementar políticas de desarrollo económico vinculadas a un modelo compacto de crecimiento urbano, enfocadas a aprovechar las economías de escala, a hacer más eficiente la movilidad y la provisión de servicios básicos, y que apuntalen la productividad y la competitividad de las ciudades.

En materia ambiental, las ciudades mexicanas utilizan bajas fuentes renovables de energía, puesto que la gran parte de la generación de energía en el país se realizado con la utilización de combustibles fósiles, que contamina el aire, afecta la salud pública y contribuye al cambio climático global. Esto también representa un riesgo para la sustentabilidad de las zonas urbanas.

Además, la capacidad para manejar residuos sólidos y tratar aguas residuales se ha visto rebasada por un crecimiento urbano desordenado que no toma en cuenta sus impactos en la generación de basura y de aguas residuales.

También el modelo de transporte basado en el automóvil privado y con sistemas de transporte público de mala calidad, ineficientes y contaminantes, han afectado seriamente la calidad del aire, en particular en las grandes aglomeraciones y están afectando su productividad, con lo cual se impactan las posibilidades de prosperidad del país.

Por lo tanto, el CPI evidencia la necesidad prioritaria de asumir políticas ambientales integrales que consideren la movilidad y el manejo de los usos del suelo y que partan del fortalecimiento de los instrumentos de monitoreo ambiental y de generación de información.

ONU-Habitat e Infonavit firmaron recientemente un memorando de entendimiento con el cual se busca expandir el estudio del Índice de Ciudades Prosperas a 306 ciudades mexicanas.
GA/GR


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