Internacional

La CSW traza la ruta para alcanzar la participación igualitaria de las mujeres en la economía

* Este fuerte compromiso de la autonomía de las mujeres por parte de los Estados Miembros llegó en el cierre de la 61 sesión de la CSW.


* En la CSW61 se registró la asistencia de 162 Estados Miembros, incluyendo 89 representantes a nivel ministerial, y más de 3 mil 900 representantes de 580 organizaciones de la sociedad civil.

Redacción

SemMéxico, Nueva York, 27 marzo 2017.- Los Estados Miembros de la ONU se comprometieron -en el acuerdo final de la CSW61- a la aplicación de políticas de igualdad de remuneración entre mujeres y hombres, mediante la negociación colectiva, la valoración de puestos de trabajo y las auditorias salariales de género, entre otras medidas.
De igual manera, se comprometieron a garantizar la participación plena de las mujeres y a incrementar su liderazgo en la economía, así como promover el derecho de las mujeres al trabajo y los derechos que conlleva, “ya que son necesarios para lograr el desarrollo sostenible”.
Este fuerte compromiso de la autonomía de las mujeres por parte de los Estados Miembros llegó en el cierre de la 61 sesión de la Comisión de la ONU sobre la Condición de la Mujer (CSW61) que concluyó sus trabajos.
“Esta Comisión se ha comprometido firme, integralmente y de manera constructiva, en las dos últimas semanas, a aplicar las formas más efectivas para lograr un cambio para las mujeres en el mundo del trabajo”, afirmó Phumzile Mlambo-Ngcuka, Directora Ejecutiva de ONU Mujeres, al exponer las conclusiones acordadas.
En la clausura de la reunión, que tuvo lugar en la sede de las Naciones Unidas en esta ciudad del 13 al 24 de marzo, Mlambo-Ngcuka dijo que “nunca ha habido ninguna excusa para la desigualdad que existe”.
Aseguró que los Estados han aceptado el imperativo de poner en práctica y tomar acción en la sociedad con nuevas medidas de igualdad de género en el mercado del trabajo y de abrazar la gran promesa de hacer espacio a la prosperidad de las mujeres.
En la CSW61 se registró la asistencia de 162 Estados Miembros, incluyendo 89 representantes a nivel ministerial, y más de 3 mil 900 representantes de 580 organizaciones de la sociedad civil procedentes de 138 países, que demostró la creciente fuerza y unidad de las voces de las mujeres en todo el mundo.
En la CSW61 emergió también la habilitación de las mujeres indígenas como tema prioritario, y en las conclusiones convenidas instan a su plena inclusión y desarrollo en la vida económica, en particular mediante el establecimiento de empresas en propiedad de ellas.
Otra cuestión clave de las conclusiones fue que por primera vez se planteó que los Estados trabajen en la transición de las trabajadoras domésticas informales a la economía formal.
Se hizo hincapié en la necesidad de garantizar que mujeres y hombres tengan acceso a un permiso parental remunerado, la facilitación de la lactancia para las madres trabajadoras, y a la adaptación de sistemas educativos para que las adolescentes embarazadas y madres solteras puedan completar su educación.
Para alcanzar el empoderamiento económico de las mujeres, los Estados se comprometieron a avanzar en los marcos legales y políticos, y también aplicar fuertes medidas para poner fin al acoso sexual en los centros de trabajo.
Por otro lado, la Comisión reconoció la importancia del acceso de las mujeres a los servicios de salud sexual y reproductiva eficientes a fin de que puedan participar plenamente en la fuerza de trabajo.
En síntesis, los Estados Miembros de la ONU acordaron promover el trabajo decente y remunerado de las mujeres en los sectores público y privado, el aumento de la protección social y un salario que garantice un nivel de vida adecuado.
Asimismo, a garantizar condiciones de trabajo seguras para las mujeres, sobre todo teniendo en cuenta que muchas mujeres migrantes empleadas en la economía informal y en el trabajo menos cualificado son especialmente vulnerables al abuso y la explotación.
La Comisión reconoció las contribuciones positivas de las migrantes y pidió que las políticas de migración sensibles al género promuevan la autonomía económica de las mujeres migrantes.
Pidió que se intensifiquen los esfuerzos de los sectores público y privado para retener a las mujeres en la fuerza de trabajo y buscar un equilibrio de género en los puestos de dirección.
Demandaron, además, que se ponga fin a la práctica de la diferenciación de precios basada en el género, también conocido como “impuesto color de rosa”, en la que los bienes y servicios destinados a la comercialización para las mujeres y las niñas cuestan más que similares para niños y hombres.
A la CSW61 asistieron representantes de los Estados Miembros de la ONU, entidades de las Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales acreditadas por ECOSOC de todas las regiones del mundo y numerosas organizaciones de la sociedad civil.
GA/GR


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