Los calientes por la gubernatura de Chiapas, ¿ y las mujeres?

Las mujeres invisibilizadas, de mutuo propio, por su partido, por sus intereses.


* En otro escenario aún más desangelado para las luchas feministas, es la nula participación de las mujeres desde la administración pública.

LA OPINIÓN

Candelaria Rodríguez Sosa
SemMéxico. Chiapas. 22 de marzo de 2017.- La hombrada destapada en busca del poder, están en la delantera en Chiapas. Las mujeres invisibilizadas, de mutuo propio, por su partido, por sus intereses, aun no podemos adelantar comentarios, pero lo que se ve no se juzga.
Hoy las mujeres están ausentes en este lanzamiento o auto destapes anticipados en busca de la gubernatura en Chiapas.
Los senadores (con lenguaje sexista porque son hombres en la bancada de la máxima tribuna en el congreso senatorial) y diputados que no diputadas (aún) y los funcionarios (que no funcionarias) están más que calientes y adelantándose a los tiempos para ganar cancha en el hándicap, para no quedarse atrás en la próxima contienda del 2018 en busca de la “grande”, la codiciada silla de palacio de gobierno.
Los junior algunos se mueven con sigilo, pero se mueven, se hacen ver, pero otros de plano, hasta las bodas son el centro de reunión política donde encajan todos los puntos de la madeja para que el desenredo sea menos complicado y el engranaje sea perfecto -DESDE SU PUNTO DE VISTA y estrategia de esos grupos de poder-, aunque el manejo mediático de las masas, para “ellos” sea pecata minuta.
La muchedumbre a la que me refiero, puede agarrar la torta, la playera, la gorra y los 500 pesos del voto. ¿Pero qué puede sufragar desde su conciencia, y no desde la coacción? Eso será otra cosa, es decir, que las dádivas pueden seguir, pero la respuesta podría no ser la misma. Veremos.
Bueno los Junior no tan sigilosos, pero menos ruidosos son: los senadores Zoé Robledo (MORENA), Luis Armando Melgar (PVEM) y Roberto Gil Zuarth (PAN), contra el el senador Roberto Albores Gleason (PRI) recientemente desposado en Yucatán. En el camino quedo la senadora, Mónica Arreola, del Partido Nueva Alianza (PANAL), quien falleció y pudo haber tenido la misma posibilidad de competir por la gubernatura de su natal Chiapas. Era la única mujer que desde el Senado tenía posibilidades.
Desde las diputaciones federales, Chiapas tiene el siguiente espectro: cinco mujeres, dos del PRI: Flor Ángel Jiménez Jiménez, María Soledad Sandoval Martínez; por el PAN Janette Ovando Reazola, por el Movimiento Ciudadano, María Elena Orantes López, y por el PVEM Sasil de León Villard y Sofía González Torres.
Hasta hoy, a la diputada federal María Elena Orantes constantemente se le ve en Chiapas haciendo y presidiendo actividades en el marco de las comisiones que representa en la LXIII legislatura del Congreso de la Unión, como por ejemplo de Protección Civil.
Salvo la diputada Orantes López de quien ya se comenta que “algo” esta buscando, el resto de las diputadas o están metidas en sus asuntos de las comisiones o de plano no les interesa o no tienen aspiraciones para ocupar la silla estatal.
En otro escenario aún más desangelado para las luchas feministas, es la nula participación de las mujeres desde la administración pública, y es doblemente golpeador ese análisis, en virtud que ellas están ausentes en esos espacios, por la sencilla razón que están invisibilizadas, es decir, ellas no forman parte de las 17 secretarias que componen la AP de Chiapas.
En las candidaturas independientes salvo la propuesta del EZLN de lanzar a una mujer, salva la ausencia femenina, no obstante, la mayoría que se quieren ir por la libre son hombres, como el empresario Rómulo Farrera, y el abogado Horacio Cuelbro Borrayas.
Bien, pero también existen los que siendo militantes quieren ser candidatos al gobierno de Chiapas, como el panista Francisco Rojas. Como vemos, la hombrada en movimiento y los partidos políticos lejos están de cubrir la paridad en las grandes competencias electorales.
Hoy la reforma constitucional ya registra la participación de candidaturas independientes y gobiernos de coalición en la administración pública, Capítulo IV De los Gobiernos de Coalición, artículo 68.
En suma, hay una nula participación femenina en la búsqueda de la gubernatura. Chiapas, a pesar de que ha sido una de las entidades principales del país, que junto con Tabasco y Yucatán desde 1916 reconoce la igualdad jurídica, con lo que se abre el abanico de la participación política de las mujeres, ahora nada.
Chiapas en los últimos 6 años, no más, ha dado un gran salto en la participación política femenina. Tan solo en el 2009 era el 1.4 por ciento de participación municipal y el brinco fue del 24.6 por ciento, mientras que en el Congreso local fue de 40 al 56 por ciento, y en las diputaciones federales ha pasado del 18 al 27 por ciento.
Con respecto a las mujeres, hoy Chiapas registra la histórica participación como aspirante en el proceso interno de su partido, el PRI, a la gubernatura la ex senadora, ex diputada y primera magistrada numeraria y Fundadora del Tribunal Agrario en México, Arely Madrid Tovilla. Le sigue María Elena Orantes López por el Movimiento Ciudadano y Marcela Bonilla por el Partido Orgullo Chiapas (POCH). Son hasta hoy las mujeres que se han atrevido. Veremos. Por hoy, no es temprano, pero las alianzas han comenzado, y el electorado está a la expectativa. ¿Serán realmente nuevos tiempos? Veremos.


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