Internacional

Solo si se frena el poder corporativo, se logrará el empoderamiento económico de las mujeres: AWID

“Sólo si se frena el poder corporativo lograremos el empoderamiento económico de las mujeres”.


* Para las investigadoras, el empoderamiento económico de las mujeres sólo puede producirse si las políticas abordan dos temas centrales: la redistribución de la riqueza y que los Estados cumplan sus obligaciones de financiar

Gloria Analco

SemMéxico, Cd. de México, 17 marzo 2017.- La violencia es utilizada deliberadamente por los emporios corporativos para controlar a las y los trabajadores en los actuales modelos económicos, denunciaron especialistas de la Asociación para los Derechos de las Mujeres y el Desarrollo (AWID).
Al intervenir en la sexagésima primera sesión de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de las Mujeres (CSW61), que sesiona en la sede de la ONU, con el tema “El empoderamiento económico de las mujeres en el cambiante mundo del trabajo”, fueron explícitas al comentar:
“Sólo si se frena el poder corporativo lograremos el empoderamiento económico de las mujeres”.
Las expertas Ana Abelanda y Hakima Abbas dieron a conocer su trabajo sobre el tema, en el cual señalaron que “nos han hecho creer que el empoderamiento económico de las mujeres es algo que se puede lograr por medio de las políticas adecuadas y de unos pocos ajustes en la manera en que las mujeres están integradas en la economía”.
La verdad de las cosas, aseguraron, es que con el poder desmedido que han alcanzado las corporaciones las más afectadas son las mujeres, ya que por sus políticas el trabajo de ellas es desproporcionadamente explotado, informal, precario y está ligado a la amenaza y a la concreción real de violencia deliberada.
“Mientras que la participación de las mujeres en el mundo laboral se ha mantenido en aumento, ellas todavía están realizando los trabajos más precarios, ganan menos que los hombres por el mismo trabajo y llevan la carga del trabajo doméstico y de cuidados no remunerado”, precisaron.
Dieron a conocer que entre el 40 y el 50 por ciento de las mujeres en el mundo han experimentado insinuaciones de carácter sexual y contacto físico no consentido, u otras formas de acoso sexual en el trabajo.
Esas prácticas, afirmaron, son deliberadamente alimentadas por los intereses corporativos que no les interesa frenarlas, sino por el contrario estimularlas.
Ello obedece, dijeron, a que el poder de las corporaciones se ha ido por encima de los Estados, lo cual está impidiendo a los gobiernos implementar las políticas correctas para combatirlas.
Precisaron que el poder de las corporaciones ha crecido a niveles sin precedentes, ya que al menos el 63 por ciento de las 175 principales entidades económicas en el mundo son corporaciones transnacionales, no países.
“Los ingresos de las tres mayores corporaciones (Royal Dutch Shell, Exxon Mobil y Wall-Mart) fueron superiores al producto interno bruto de 110 países (el 55 por ciento de los Estados nacionales)”, dieron a conocer.
Sostuvieron que si Wal-Mart fuera un país, sus ingresos estarían a la par del PBI de la vigésima quinta economía del mundo, superando a 157 países más pequeños.
“Esto tiene consecuencias tremendas en relación a quién tiene el poder para decidir qué políticas económicas deben implementarse y quiénes no lo tienen”, advirtieron.
Para las investigadoras, el empoderamiento económico de las mujeres sólo puede producirse si las políticas abordan dos temas centrales: la redistribución de la riqueza y que los Estados cumplan sus obligaciones de financiar la atención de la salud, la educación y el trabajo de cuidados, lo cual los corporativos están impidiendo.
“Esta es el área más afectada por el poder corporativo desregulado, especialmente a través de los muy extendidos abusos impositivos de las corporaciones, los flujos financieros ilícitos y una red global de jurisdicciones secretas, los cuales están robando a los países los fondos públicos necesarios para cumplir sus obligaciones de hacer vigentes los derechos de las mujeres y la justicia.
“Esencialmente, la igualdad de género en un sistema injusto es meramente una táctica pragmática de supervivencia; la lucha real por el poder de las mujeres en la economía es la lucha por una economía justa”, concluyeron.



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