Internacional

Violencia de género más allá de la pareja


* El 25N España pone el foco en una sociedad libre de ablación, trata, matrimonios forzosos y agresiones sexuales

Redacción

SemMéxico/AmecoPress. Madrid, 15 noviembre 2016.- El próximo 25 de noviembre se conmemora el Día Internacional por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres que reivindica el fin de las violencias machistas.

Si bien la concienciación sobre la violencia ejercida por parejas o exparejas de la víctima ha aumentado en los últimos tiempos, existen algunas formas de violencia de género que se salen de este entorno y que son invisibilizadas. Entre ellas se encuentran las agresiones sexuales, los matrimonios forzados, la mutilación genital femenina y la explotación sexual y la trata. Estas formas de violencia son también parte de la lucha y reivindicaciones del 25N.

El próximo 25 de noviembre se celebra en Día Internacional por la Eliminación de las Violencias hacia las Mujeres, como cada año desde 1981, cuando se decidió marcar el día en el Primer Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Desde entonces, la lucha por erradicar las violencias machistas ha estado cada vez más presente en nuestras sociedades.

En los últimos tiempos, hemos asistido a una mayor concienciación sobre la violencia machista ejercida por parejas o exparejas de las mujeres víctimas. Sin embargo, aún existen formas de violencia de género que sobrepasan estos límites y que, a menudo, son invisibilizadas. Los matrimonios forzados, la mutilación genital femenina, las agresiones sexuales, y la explotación sexual y la trata son algunas de las violencias que forman parte de las reivindicaciones de este Día Internacional.

La mutilación genital femenina (MGF) es una de esas prácticas que atenta contra los derechos humanos y de la que más de 200 millones de mujeres y niñas vivas -en los 30 países de África, Oriente Medio y Asia donde se practica- han sido objeto. La amplia zona de incidencia de esta práctica hace de la ablación un problema mundial.

Los motivos por los que se realiza la MGF varían en función de las regiones pero la presión social existe en cualquiera de ellas. Las mujeres y niñas que son sometidas a esta práctica lo hacen por la necesidad de aceptación social y el temor al rechazo de la comunidad. Como ya aseguró Luisa Antolín en anteriores contactos con AmecoPress, “la MGF se relaciona con la cultura de la comunidad que dice que, para poder ser considerada como mujer, estas personas tienen que ser madre. Y para ser madre, tienes que tener MGF porque, en caso contrario, no te puedes casar”.

Según UNICEF, la ablación femenina causa daños irreparables pudiendo acarrear incluso la muerte de la niña por colapso hemorrágico o neurogénico debido al intenso dolor, al trauma psicológico, al agotamiento a causa de los gritos y al traumatismo, así como infecciones agudas y septicemia. No solo eso, sino que también supone una formación de quistes, infecciones del tracto urinario, coitos dolorosos o aumento de la susceptibilidad de enfermedades de la sangre como el VIH/SIDA. Además de todos estos problemas, la ablación tiene terribles consecuencias de cara al embarazo y al parto.

Otra de las prácticas que también es habitual en algunas partes del continente africano y asiático es el matrimonio precoz de las niñas, a pesar de que no se pueda dar una cifra exacta porque muchos de ellos no están inscritos y no son oficiales. Según datos de encuestas realizadas por UNICEF, en los países en desarrollo, más de 60 millones de mujeres entre 20 y 24 años contrajeron matrimonio o vivían en pareja antes de cumplir los 18.

Mujeres y pobreza: doble discriminación

En países como Bangladesh, Chad, Guinea, Malí, Níger y la República Centroafricana, más del 60 por ciento de las mujeres contrajeron matrimonio o vivían en pareja antes de cumplir 18 años. Según estas estimaciones, también es una práctica que se agrava con la pobreza: son las niñas de hogares más pobres las que muestran una mayor tendencia a contraer matrimonio antes de la mayoría de edad. Lo mismo pasa con las mujeres que cuentan con una educación primaria, que son notablemente menos propensas a contraer matrimonio o vivir en pareja que las niñas que no han recibido una educación.

Las consecuencias del matrimonio precoz son siempre negativas para las niñas que, una vez casadas, tienen que abandonar la escuela. En temas de salud, también tienen riesgo por los embarazos prematuros, que aumentan la tasa de mortalidad infantil y la derivada de la maternidad, así como por los contagios de enfermedades de transmisión sexual (ETS).

En este entorno, las niñas se enfrentan también a malos tratos, habituales en matrimonios precoces. Las jóvenes que se niegan a casarse o que eligen un compañero contra el deseo de sus progenitores a menudo son castigadas, incluso asesinadas por sus familias en lo que se conoce como “asesinatos de honor”. Si bien estas dos prácticas mencionadas tienen limitaciones geográficas, la explotación sexual y la trata es un problema que afecta a todo el mundo, conocida como “la esclavitud del siglo XXI”. Las organizaciones especializadas en esta problemática estiman que un total de 45 mil mujeres y niñas son explotadas por estas redes. La mitad de ellas, además, se estima que empezaron cuando aún eran menores de edad.

Las víctimas de explotación sexual también tienen un perfil que está en relación con la pobreza, ya que suelen ser mujeres con limitadas posibilidades laborales y/o con responsabilidades familiares que atender. Según la Red Española contra la Trata de Personas, las víctimas de trata con fines de explotación sexual sufren consecuencias negativas para su salud sexual y reproductiva, como infecciones de transmisión sexual, VIH/SIDA, embarazos no deseados o abortos inducidos. Además de ser víctimas de trata, son también víctimas de abusos sexuales y violaciones.

"Desmontar el mito de las agresiones sexuales"

Otra de las formas de violencia más invisibilizada es la de agresiones sexuales. Según la Organización Mundial de la Salud, una de cada tres adolescentes ha tenido una primera experiencia sexual de manera forzada. Según un informe de FRA Europa, 3,7 millones de mujeres en la Unión Europea han sido víctimas de violencia sexual; y una de cada tres mujeres ha experimentado violencia física y/o sexual desde los 15 años.

Bárbara Tardón, miembro de la Plataforma CEDAW Sombra, advirtió durante la presentación del informe Deficiencias e inequidad en los servicios de salud sexual y reproductiva en España que la concienciación sobre la violencia machista se limita al entorno de la pareja: “Hay que desmontar la mitología de que las agresiones sexuales se producen por malvados seres en sitios oscuros”. La realidad es que, en el 80 por ciento de los casos, los agresores pertenecen al entorno íntimo de la víctima.

Una de los logros específicos que se han conseguido en los últimos años es sensibilizar sobre violencia de género en el entorno de la pareja. Pero además de esta, existe una violencia sexual en la familia, en el trabajo o en las relaciones íntimas. La violencia sexual es más invisible y, por tanto, más dificil de controlar.

Hay mujeres con grandes dificultades de reconocer la violencia a la que son sometidas. En el Día Internacional para la Eliminación de las Violencias contra las Mujeres estas problemáticas deben salir a la luz para quedarse y ser, también, objeto de denuncia como otras formas de violencia machista.

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