Internacional

ONU Mujeres pugna por una distribución justa del trabajo en el hogar

* Su valor significa más o tanto como lo que genera de riqueza el sector manufacturero.


* La división desigual del trabajo tiene lugar a expensas de la educación de la mujer, de las niñas.

Redacción

SemMéxico, Cd. de México, 13de marzo de 2017.- Si el trabajo de cuidado no remunerado fuera cotizado, valdría entre el 10 por ciento y el 40 por ciento del Producto Interno Bruto de los países.
Su valor significa más o tanto como lo que genera de riqueza el sector manufacturero, el comercio o el transporte, además de que en muchos casos reemplaza la falta de servicios públicos como guarderías y la protección social para los enfermos y ancianos.
Así lo hizo ver la directora para América de ONU Mujeres, Luiza Carvalho, quien explicó que la distribución desigual de este trabajo entre mujeres y hombres es una de las principales causas por las cuales ellas siguen en desventaja en el mercado laboral en la región.
"En muchos casos, esa división desigual del trabajo tiene lugar a expensas de la educación de la mujer, de las niñas y de sus posibilidades de obtener un trabajo remunerado, de hacer deportes o desempeñarse como líderes cívicas o políticas", dijo.
El trabajo de cuidado no remunerado es un pilar de las economías, sostuvo y dijo que la sociedad no podría funcionar sin este tipo de empleo.
Sin embargo, agregó, las personas que lo desempeñan, en su gran mayoría mujeres, no reciben un salario.
Este aspecto de la participación de las mujeres en el mercado laboral es uno de los temas que discutirá desde este lunes y hasta el 24 de marzo, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW).
Cuidar de los niños, de un pariente enfermo, limpiar la casa, preparar la comida, son todas tareas que recaen desproporcionalmente sobre las mujeres. El 75 por ciento de las mujeres hace este trabajo no remunerado.
A menudo, ellas ocupan más del doble de su tiempo en estas labores que lo hombres, y además deben salir a trabajar.
Luiza Carvalho señaló que uno de los principales problemas para cambiar la situación tiene sus raíces en la cultura. Empieza desde temprano en la crianza que reciben las niñas y los varones en la casa.
Para modificarlo todos deben asumir esa responsabilidad, indicó Carvalho, quien puntualizó: "Tienen responsabilidad las familias, los hombres principalmente, de aportar una atención y una dedicación igual que la mujer, como también el Estado de proveer sistemas y políticas”.
Comentó que también la empresa y el sector privado deben asumir esa responsabilidad y garantizar que las mujeres que trabajan no sean discriminadas o no se les impida tener acceso a oportunidades porque son madres que tienen responsabilidades.
La directora regional de ONU Mujeres animó a derribar los prejuicios tradicionales sobre el papel de la mujer y el hombre en la sociedad, que impiden que las mujeres desarrollen todo su potencial.

"Los ajustes deben darse en la crianza, en los programas de estudio, en los ámbitos educativos, en los canales y programas que transmiten los estereotipos cotidianos", concluyó.

GA/GR


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