Internacional

“Pedimos #NiUnaMenos y nos respondieron con más violencia”

Entrevista con un defensor sobre la situación que viven las activistas de Tucumán.


* Socorro Rosa Tucumán es el nombre del grupo que realizó la puesta frente a la catedral. La escena artística consistió en mostrar una virgen abortando simbólicamente las estructuras patriarcales.

Norma Loto

SemMéxico. Buenos Aires. 12 de marzo de 2017.- Tucumán es la provincia argentina que en los últimos meses formó parte de la agenda nacional e internacional a causa del conocido caso Belén, la joven que estuvo dos años presa por haber sufrido un aborto espontáneo.

En Tucumán, al igual que todas las provincias del norte, las desigualdades sociales y las ideas conservadoras suelen ser las murallas poderosas y bien intricadas en todos los poderes con las que chocan las disidencias al patriarcado.

En esa provincia el Paro Internacional de Mujeres tomó las calles con sus múltiples reclamos, pero también allí se originó una temible persecución contra un grupo de socorristas (es una red de activistas que informan y acompañan a mujeres que deciden abortar, para que lo hagan con misoprostol).

Socorro Rosa Tucumán es el nombre del grupo que realizó la puesta frente a la catedral. La escena artística consistió en mostrar una virgen abortando simbólicamente las estructuras patriarcales.

Desde Socorro Rosa, explicaron que simbolizaron “un aborto al patriarcado, la heterosexualidad obligatoria y a los mandatos de esta sociedad represora”. El hecho desencadenó una cadena de un odio de grupos fundamentalistas católicos. Las redes sociales y los comentarios de las audiencias fueron tomando tintes cuasi-mafiosos, incluso proponiendo: “mátenlas antes que dejen crías”. Sin duda, una cacería que rememora épocas oscurantistas de las iglesia católica.

Es evidente, que el 8M terminó de despertar el sesgo más reaccionario de la sociedad argentina. Sin embargo, la persecución a las socorristas es un claro mensaje a todas las mujeres y saca de foco todos los reclamos de la agenda de género y lo que fue el Paro Internacional de Mujeres.

SemMéxico conversó con Gustavo Díaz Fernández, reconocido militante social, activista por los derechos sexuales y reproductivos de esa provincia.

SM. ¿Qué es lo molesto: la performance o la interpelación al status quo?
Gustavo Díaz Fernández (GDF). Es muy profundo lo que la hipocresía religiosa ha instalado en la cultura, y es abismalmente diferente de la fe. No está mal creer en algo, defenderlo y reclamar respeto, pero sí es incorrecta la doble moral. La indignación puede entenderse  en que tocaron un símbolo del catolicismo, pero esa indignación convive, en cada uno de esos católicos, con su acoso a mujeres jóvenes contra quienes quieren aplicar un castigo ejemplar y disciplinante.

SM. Las reacciones de odio y persecución que se han difundido en las redes sociales parecen no tener límites.
GDF. Han divulgado datos personales de ellas, sus imágenes, han exigido que se las prive de sus fuentes laborales y hasta incluso pidieron que sean inhabilitadas como profesionales. En la escala de valores de los indignados, su propio accionar, típico de una cacería humana, es correcto. Esa conducta no significa ninguna afrenta a sus principios católicos, aun cuando insisten en arruinarles la vida y hasta incluso las han amenazado de muerte. No deja de resultar curioso, la obsesión en defender la imagen y no su mensaje.

SM. Se difundió que el arzobispo de Tucumán ha convocado a una marcha el 25 de marzo,  instaurado por decreto durante la presidencia de Carlos Menem, como Día del Niño por Nacer.
GDF. Están organizando una movilización para repudiar a las jóvenes. Sin embargo, el abuso de niños sordos en el Próvolo no generó ninguna convocatoria. (En el instituto Antonio Próvolo ubicado en Luján de Cuyo, provincia de Mendoza, fueron detenidos dos sacerdotes acusados de cometer abuso sexual a niños sordos que concurrían a esa institución).

SM. ¿Cómo se explica tamaña reacción frente a la defensa de los derechos de las mujeres?
GDF. La mayoría de la comunidad no está siquiera enterada de que alrededor de todo el mundo hay organizaciones constituidas por victimas de distintos tipos y niveles de agresiones por parte de los fundamentalismos religiosos. Jamás hemos visto semejante indignación frente a casos que involucran los derechos de las mujeres y los grupos vulnerabilizados. La mayor autoridad del culto católico en Tucumán, monseñor Alfredo Zecca, es quien dio la voz de inicio de la cacería. Luego, se sumaron legisladores provinciales y colegios de profesionales como el de psicólogos. El resultado es un nuevo capítulo en la aberrante saga de la violencia contra las mujeres, y no deja de ser llamativo esto. Pedimos #NiUnaMenos y nos respondieron con más violencia. El accionar performático de este colectivo de mujeres, no sólo evidenció el abanico de modalidades de violencia que transpiramos como sociedad, la posición misógina de las instituciones y  la necesidad de sostener un status quo respecto a algunos temas. Sino que además nos expuso por lo que realmente somos y no lo que aparentamos.


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