Mujeres

Mujeres yucatecas se unen al paro #8M #NosotrasParamos

* Mujeres de diversas edades y nacionalidades se reunieron en la Plaza Grande, corazón de la capital yucateca.


* El trabajo femenino en el sistema capitalista no es reconocido ni justamente remunerado.

Lorena Castellanos Rincón

SemMéxico. Mérida. 8 de marzo de 2017.- “El 8 de Marzo es una conmemoración que nos invita a luchar, resistir y demandar nuestros derechos fundamentales. No es un día para festejar o recibir flores, porque las condiciones en las que vive la gran mayoría de nosotras son de pobreza, despojo patrimonial, malas condiciones laborales, dobles o triples jornadas de trabajo, trata, feminicidio, acoso en las calles, y otros tipos de violencias en distintos ámbitos de la sociedad”.
Es el manifiesto con el que las mujeres de Yucatán alzan la voz y se suman junto a otros estados del país y a más de 50 naciones al Paro Internacional de Mujeres.
Organizado por el Comité Conmemorativo del 1er Congreso Feminista 100+1, en punto de las 9:00 de la mañana, mujeres de diversas edades y nacionalidades se reunieron en la Plaza Grande, corazón de la capital yucateca para alzar la voz por los derechos de las mujeres, contra la violencia y la discriminación.
“Es un día emblemático para las mujeres, pero no por el simple hecho de ser mujeres, sino por la lucha de las mujeres para conquistar que los gobiernos garanticen nuestros derechos fundamentales, empezando nada más y nada menos por nuestro derecho a la vida, sobre todo en un país como México que tiene índices tan altos en feminicidios”, señaló Rosario Nieto, integrante del Comité organizador.
Este 8 de marzo se ha invitado a mujeres de todo el mundo a no trabajar, para que la sociedad se dé cuenta de la importancia que tiene el trabajo femenino en el sistema capitalista, el cual no es reconocido ni justamente remunerado, ya que a nivel mundial, las mujeres ganan 35 por ciento menos que los hombres por realizar el mismo trabajo.
Asimismo, indica Rosario Nieto, este es un llamado para erradicar esa idea de que el trabajo de la crianza y cuidado de las y los hijos, así como el mantenimiento de la casa es único de las mujeres, invitando también a los hombres a que colaboren y realicen dichas actividades.
“Quieren hacernos creer que esto es natural en las mujeres, que nos viene por naturaleza limpiar, cuidar y mantener una casa, esto no es así… necesitamos que los hombres se metan a este trabajo, nosotras hemos salido al espacio público a ocupar y a luchar por puestos de toma de decisiones para poder trabajar y ganar un salario… pero aún estamos desiguales porque los hombres no han hecho lo propio”.
De igual forma, se congregaron para alzar la voz y visibilizar que en Yucatán también hay violencia contra las mujeres en el ámbito económico, en los espacios laborales, que hay acoso sexual, acoso callejero, violencia psicológica y demás tipos de violencia que viven desde sus propios hogares. Además que la expresión más brutal de la violencia, los feminicidios se están dejando pasar, “como si fuera algo que se puede normalizar”, para mantener el estatus de la entidad como un “oasis de paz”.
“Por el techo de cristal que nos impide llegar a los puestos que nos tocan porque tenemos la capacidad para atenderlos, por aquellas mujeres que sin importar el credo son muertas cada día, por los salarios injustos, por la trata de mujeres, por las mujeres que viven en silencio por miedo, por el acoso callejero, por la complicidad de las iglesias, por la doble moral que existe en la sociedad: ¡Nosotras paramos!”, son algunas de las razones que las manifestantes expresaron en un círculo de unidad, alrededor de pancartas donde exigen sus derechos.
La doctora Gina Villagómez Valdéz, investigadora de la UADY, quien también asistió a la manifestación, señaló que en Yucatán y en todo el país, las mujeres siguen siendo invisibles en muchos ámbitos, como la política, los medios de comunicación, los puestos de toma de decisiones, la mayor parte de los puestos burocráticos en las universidades, y la iniciativa privada que sigue siendo prioritariamente regida por varones.
“Por muchos avances que tengamos en términos legislativos o de participación en las calles, la realidad y los números nos indican que sigue habiendo desigualdades fundamentales de género en puestos importantes de toma de decisiones”.
Villagómez Valdéz destaca que este problema en la desigualdad de género es estructural, histórico, social y cultural. El modelo cultural del hombre que no llora y que debe proveer y mantener una familia es arraigado por las tradiciones, leyes, religión, canciones, educación en casa y en la escuela e incluso en los libros de texto, por lo que deconstruirla para llegar a una equidad entre hombres y mujeres es sumamente difícil.
También menciona que debe haber voluntad política en los políticos que utilizan nuestros recursos públicos, quienes tienen la obligación de estar informados, y en caso de ignorar la realidad, solicitar asesores para poder legislar, asignar recursos y crear políticas públicas con perspectiva de género y así evitar seguir vulnerando los derechos de las mujeres.
Jóvenes cono Daniela Ordoñez Guerrero luchan por la equidad de los derechos de las mujeres, para hablar más fuerte que las voces que aseguran que Yucatán es un estado de absoluta paz. Otras mujeres como la española Bárbara Díaz Gallego, que tiene seis meses radicando en la entidad junto a su novia, luchan para poder viajar de manera libre y decidir si quiere viajar sola o acompañada. Es así que diversos tipos de luchas se reúnen en Plaza Grande, pero todas por un mismo objetivo: por los derechos de las mujeres.


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