Caravana Migrante

Otro “milagro” para la Caravana de Madres de Migrantes Desparecidos

Se encuentran dos hermanas hondureñas

2018-11-08 17:19:23 Leído : 150 veces.
• Vio que la buscaban y fue a buscar a su hermana hasta Tabasco

SemMéxico, Tabasco, 8 noviembre 2018.- Un grito estruendoso se escucha en el hotel donde la Caravana de Madres de Migrantes Desaparecidos dormirá en Villahermosa. Todas corren a ver qué es lo que sucede. Se oye mucho ruido y llanto. 

 

Las personas corren de un lado a otro, muchas se preocupan. Algunas dan gracias a Dios. Se escucha un rumor, a una de las integrantes de la caravana le acaba de hablar su hermana, a quien buscaba desde hace 10 años. 

De pronto todas piden silencio. Las personas que coordinan la caravana entran al cuarto donde ella está y pasan unos minutos. 

Cuando sale su cara de felicidad brilla a la distancia. El milagro se hizo realidad: su hermana vio que la buscaban y logró comunicarse a Honduras, de donde ambas son, hasta que alguien le dio el número de ella que recorre México. 

“Negra” fue la palabra que escuchó del otro lado del teléfono que le hizo convencerse que no era una broma, solo su hermana le dice así, solo ellas lo saben. 

Todas lloran. Unas de felicidad al darse cuenta que la caravana, el recorrido tan largo que han hecho, da resultados; otras porque esperan algún día estar en ese lugar y que sus hijos, hijas, hermanas, hermanos, seres queridos, les llamen desde el lugar donde se encuentren. 

 

Ella toma la voz y explica la situación; no es sencilla, su hermana tiene un problema de seguridad y por eso ninguno de los dos nombres pueden mencionarse, los medios de comunicación no pueden estar presentes el reencuentro, las preguntas deben ser pocas. Pero eso no opaca la realidad: la encontró. 

Algunos kilómetros atrás a ella le habían rodado las lágrimas cuando salió del penal en Chiapas, pues aunque sabía que encontrar a su hermana no sería fácil era el primer lugar en donde buscaba, en su primera caravana a México. 

Pasaron unas horas que para ella fueron eternas. Muchas llamadas por teléfono. 

En la mañana, la hermana, esa mujer a quien tanto extrañaron y que no podía comunicarse con ellos, llegó hasta el hotel donde toda la Caravana se hospedaba. Toda la noche viajó hasta el lugar donde sabía estaba su hermana y el abrazo se concretó. 

 

Al otro lado del teléfono los hijos pudieron volver a hablar con su mamá desaparecida en su paso por México. Ambos ya adolescentes y de quien su tía se hizo cargo de llevar a la escuela, dar de comer, cuidar, convirtiéndose en su mamá interina. 

Por ellos fue que ella decidió unirse a la caravana. 

“Les prometí que les daría noticias de su mamá”, contaba una y otra vez. Lo logró. No solo son noticias, ellos pudieron verla a través del teléfono y decir todas esas palabras de cariño que tuvieron guardadas tanto tiempo. 

El reencuentro dura poco, solo un día. Ella debe volver al lugar donde vive en México, pero ya con la posibilidad de comunicarse con su familia: los números de teléfono, el WhatsApp por el que llamarán todo el tiempo. 

Ella, en cambio, sigue el recorrido por México, muestra fotos, pero ya no la de su hermana, ayuda a las demás. 

Para todas, el reencuentro es una batería adicional que ayuda al alma y que da fe en que algún día lograrán ver a sus seres queridos, sin importar que sea en otro viaje que deban hacer el siguiente año, o el siguiente. 

 

SEM/ao/sj

 


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