Mujeres

Polémica en la televisión sobre la Trata y el Trabajo Sexual

Impunidad y complicidad de autoridades con tratantes: Patricia Olamendi

2018-07-30 12:29:18 Leído : 2348 veces.
El trabajo sexual está estropeado por la ley de Trata: Marta Lamas

SemMéxico. Cd. de México. 30 de julio de 2018.- Una polémica discusión sobre la trata con fines de explotación sexual y el trabajo sexual voluntario se escenificó el jueves pasado en un programa de televisión que conduce Joaquín López Dóriga, en el cuál se denunció que en México la trata crece y se desarrolla al amparo de la corrupción y la impunidad.

La discusión surgió alrededor de la conmemoración del Día Mundial contra la Trata que es este 30 de julio. La doctora Patricia Olamendi sostuvo que en México están identificadas 43 redes de trata y que solamente se hace investigación responsable en la Ciudad de México. Dijo que sobre la violencia contra las mujeres en México no hay una política pública, no hay protección, no hay refugios, y existe complicidad entre autoridades tratantes y criminales

Ahí la feminista Marta Lamas afirmó que la ley que prohíbe la trata de personas con fines de explotación sexual entorpece el trabajo sexual voluntario en México, donde las trabajadoras de calle sufren hostigamiento y persecución. Propuso re tipificar el delito de lenocinio y sostuvo que se ha mezclado en los últimos años el grave problema de la trata con el trabajo sexual donde muchas mujeres venden servicios sexuales por su voluntad.

Para Mario Luis Fuentes, coordinador de la cátedra de Trata en la UNAM, es importante diferenciar la relación comercial sexual entre adultos con la trata y consideró que la mezcla entre una actividad y otra, es producto del prejuicio conservador donde todo lo sexual aparece como “indigno”.

La escena era difícil. En la mesa Patricia Mérida, presentada como una sobreviviente de la trata, aseguró que los operativos contra “supuestos tratantes” afectan el trabajo sexual y confunden a las trabajadoras con tratantes. Y expuso que las trabajadoras sexuales de la zona de La Merced en la Ciudad de México ganaron en 2012 un amparo, para ser reconocidas como trabajadoras no asalariadas, amparo que no es respetado.

Por su parte, siempre con una expresión de preocupación, la Fiscal para la Atención del Delito de Trata en la Ciudad de México, Juana Camila Bautista Rebolleda, aseguró que hay una ley general de 2012 que sostiene que las personas que venden servicios sexuales, en mayoría son tratadas y que la ley prevé que aunque digan que es voluntario, se investiga, y dijo que se trata de una actividad que atenta contra la dignidad humana.

La polémica subió de tono y en los espacios donde pasaban los anuncios, podía verse –en versión digital- como llegó a decirse que el problema de la trata se ha exagerado y es un tema amarillista, mientras,  no se regula lo que  un trabajo.

Marta Lamas sostuvo que paralelamente no se compara el trabajo realmente explotado de las mujeres que ganan el salario mínimo y dejan sus riñones en la máquina de coser o en otras actividades. Y que en cambio ha surtido efecto hablar de explotación sexual, porque en el fondo existe una postura moralina frente a todo lo que tiene que ver con lo sexual.

Fue Patricia Olamendi, después de numerosas referencias a que las mujeres hacen esa actividad por necesidad y  necesitan salario, que las mueven  las necesidades de su familia, quién puso el dedo en la llaga: si son vulnerables, violentadas, si las mujeres no tienen oportunidades, es claro que esa condición las hace vulnerables a la trata, problema real que afecta a mujeres y niñas; que el trabajo sexual si tiene en el fondo una condición de este tipo.

Ahí participó Elvira Madrid, fundadora de la Brigada Callejera, quien señaló que el prejuicio hace que las trabajadoras, esas de la calle, que en 75 por ciento lo hacen voluntariamente, sean confundidas en operativos sin investigación con tratantes.

Algunas de las cosas que se dijeron son:

Joaquín López Dóriga señaló que el trabajo sexual, la trata de personas, la prostitución, la explotación, son un tema de debate, que sólo queda ahí. Y que el trabajo sexual, como actividad laboral no le gusta, ya que la trata hoy es una expresión de la delincuencia, del crimen organizado y de beneficios millonarios.

Marta Lamas dijo que se trata de aclarar que el trabajo sexual en México no está prohibido, lo que está prohibido es que terceras personas saquen provecho de el, eso, dijo, se llama lenocinio, por lo que pidió re tipificar ese delito.

La trata es otra cosa: es la captación, traslado, encierro, secuestro, pornografía y uso de redes sociales. Pero advirtió Lamas, desde el año dos mil hay una mezcla que ve a cualquier cosa relacionada con el comercio sexual como trata, y juzgan a las trabajadoras como víctimas, cuando no lo son, son voluntarias, insistió. 

Y dijo más, se trata de una mezcla deliberada, amarillista. Se debe separar trabajo sexual y trata.

La fiscal dijo que efectivamente el trabajo sexual no es un delito, y que desde fines del 2007, la ley es clara, señala que la trata  se aprovecha de ese trabajo, de la venta del cuerpo, con un beneficio económico, eso identifica a un tratante, y antes se calificaba como lenocinio. 

Nadie aclaró en la discusión si el lenocinio está o no en la ley.

La fundadora de Brigada Callejera, Elvira Madrid sostuvo que si, que son dos cosas diferentes, y que hace  28 años, trabaja en La Merced, que coordinó una investigación  en 7 países, entre ellos Tailandia, y que no se trata de una línea tenue: “ hicimos  un protocolo” que lo deja en claro. Cuando hay víctimas de trata, “nosotras lo denunciamos”, pero los operativos son injustos. 

Patricia Mérida, quien dijo que trabajó en el comercio sexual, asegura que estas mujeres son perseguidas, señaladas, acusadas, se nos considera como trabajadoras de algo indecente, se habla de indignidad, y “sólo puedo decir cómo me siento. Tengo 20 años de lucha por un amparo que ganamos, y pido que se nos respete, pero nos siguen persiguiendo, no acatan el amparo, y esa ley que habla de trabajo digno, nos afectan a todas, a todos esos años que dejé en las calles”. 

Patricia Olamendi dijo que se trata de una problemática, de una expresión de violencia contra las mujeres. Le explotación, dijo, es una ofensa a la dignidad humana. Cómo decir que es un trabajo voluntario, decidido, sin considerar las condiciones en que se desarrollan las mujeres, los estudios dicen que las trabajadoras sexuales son sobrevivientes de trata; hay que analizar los factores que las  obligan.

Y así la polémica. 

Mario Luis Fuentes sostuvo que hoy el trabajo sexual sigue mirándose con una carga de prejuicios, lo mismo para las mujeres que para los hombres y las personas trans, que es necesario reconocer que no son obligados, que es un trabajo, una opción laboral. Que alguien decide vender su cuerpo en forma consiente y que por ello ese trabajo debe ser protegido y  regulado. Nadie debería tener una visión revisionista de qué es horrendo vender su cuerpo.

Lamas pidió que se analice el término explotación y fuera de cámara reconoció que el tema de los menores es “otro rollo” y dijo que hoy en México las personas se inician sexualmente a los 15 años, por lo que también habría que analizar el tema del  consentimiento.

Y fue a más, también hay que  revisar el término explotación. Hay que ver que es un trabajo  explotado. ¿Cómo se mide en el capitalismo la explotación? Y agregó: lo que molesta, irrita, preocupa es el término sexual, trabajo que no es agradable, como muchos otros trabajos.

Elvira Madrid señaló que no se vende el cuerpo, se vende un servicio, no se vende un ojo, ni la vagina o una parte del corazón, se da un servicio sexual a cambio de dinero. Y luego preguntó por qué  no se castiga a los que explotan jóvenes en las cadenas de restaurantes,  o  a las tiendas departamentales, donde se castiga a los y las trabajadoras, donde no se les paga bien, donde se les maltrata.

La fiscal insistió, es una activad donde dignidad humana está de por medio, y donde se ven afectados los derechos humanos. Explicó que según el artículo 40 del Código Penal,  el consentimiento no exime al tratante, cualquiera dice es por mi voluntad, pero realmente se aplasta la dignidad.

La trata dijo a su vez Patricia Olamendi, es una forma de sometimiento, esclavitud, utilizada en beneficio de otros. En México se pasó de país de origen a ser uno tránsito y captación; México es uno de los cinco primeros países con el más alto índice de explotación laboral o sexual.

Se habló del estigma contra la persona que vende su cuerpo, estigma que hace del trabajo sexual necesariamente un trabajo indecente. En México la sociedad está polarizada y opinó Mario Luis Fuentes que el derecho al trabajo sexual, no se debe discutir con una mirada moral. 

De los excesos de los operativos, Patricia Olamendi dijo que ello sucede por el amarre a Estados Unidos, donde ahora es importante dar cada vez más un número mayor víctimas restacadas. Y afirmó que aunque digan que son trabajadoras, no lo son, hay que revisar.

El tema es complicado dice Marta Lamas. 

Luego se habló de las bandas, de que está rebasado el Estado, de que se trata de un negocio trasnacional, que trasciende fronteras, que traen a las jóvenes de Europa del Este, de América del Sur, de los países pobres de Centro América. Y también se habló de impunidad. Elvira Madrid sostuvo que son cómplices de trata en México, militares, policías, influyentes, y que nunca hay operativos en los hoteles de 5 estrellas. Olamendi remató que hasta ahí se ha llegado, y que mientras oímos o vemos el programa, una niña, muchas mujeres, son vendidas, secuestradas, encerradas, les quitan los pasaportes, y se sabe que es  un mercado en todo el mundo, porque hay demanda,  deja ganancias por 36 mil millones de dólares anualmente, no sólo, México, que firmó una Convención contra la Trata, y recordó que están identificadas 43 redes criminales, que trafican con mujeres. Más allá del crimen, hoy son corporaciones multilaterales. ¿Cómo es amarillismo?

La discusión remató en el caso mundialmente conocido de los tratantes de Tlaxcala, de la familia Flores Barreto y quienes siguen trabajando en libertad. La fiscal aseguró que hay una persona procesada y con 82 años de sentencia en la Ciudad de México, y uno de sus familiares en Guanajuato, no dio cifras de detenidos por los operativos.

Resumió Mario Luis Fuentes: hay impunidad y corrupción, abuso, tolerancia, y grandes ganancias. Una enorme complicidad y adicionalmente factores estructurales de vulnerabilidad, generación de estigmas, la trata y todas las violencias, como la trata que es  una violencia extrema, están naturalizadas, sólo el homicidio altera, pero todas las otras violencias están invisibilizadas.

Por último, Olamendi planteo que es urgente debatir con seriedad, y recordó que Naciones Unidas le señaló al gobierno mexicano, recientemente  que en el tema de la violencia contra las mujeres no hay una política pública, no hay protección, no hay refugios, y existe complicidad entre autoridades tratantes y criminales.

 


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