Extraordinarias

Rita Cetina Gutiérrez

• Fundadora de la Siempreviva, escuela para niñas y una revista

2018-05-11 18:31:42 Leído : 116 veces.
• “…hoy empieza la regeneración de la mujer…escribió al inaugurar la escuela

SemMéxico, Ciudad de México, 11 mayo 2018.- Nació en Mérida Yucatán, el 22 de mayo 1846- murió 11 de octubre de 1908.

Escritora y educadora, junto con Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán, fundo la primera escuela laica para mujeres y una revista que llevan el mismo nombre: La Siempreviva. Sus primeros estudios los realizó en una escula amiga dirigida por una señoras de apellido Palma y posteriormente ingresó a la escuela de los esposos don Pedro Ferriol y doña Carlota Irigoyen. Al morir su padre, don Domingo Laureano Paz se convirtió en su protector y gracias a él pudo continuar sus estudios. El profesor cubano don Félix Ramos y Duarte le dio, años después, clases preparatorias, que sirvieron de mucho a la señorita Cetina Gutiérrez para alcanzar el título de Profesora de Enseñanza primaria inferior y superior

Rita Cetina tenía un buen talento para la poesía ¡de la que hizo sus primeras publicaciones cuando apenas tenía 16 años (1866), el primero de ellos dedicado a su madre. En distintas publicaciones de la época aparecieron sus poemas como Recuerdo, en el álbum de la señorita Dolores Baeza, A una flor y Al partir, estas composiciones fueron publicadas en el periódico La Esperanza con el pseudónimo de Cristobela. En los tres años siguientes, escribió también distintas composiciones poéticas. Cita Rodolfo Menéndez, autor del Boceto Biográfico del Magisterio Yucateco.

La escuela para niñas y adolescentes La Siempreviva abrió sus puertas un 3 de mayo de 1870, en la casa número 91 de la calle 59, y el primer número del periódico, redactado por señoras y señoritas, apareció ese mismo día. Ambos partes de un proyecto cultural una sociedad científica y literaria del mismo nombre.

Con tal motivo se celebró una pequeña fiesta escolar y literaria y en ella Rita Cetina leyó una composición, cuya última estrofa dice:

Sacudid la inacción; la frente, amigas,
al cielo levantemos con nobleza:
ha llegado la hora; y hoy empieza
la regeneración de la mujer!

La historiadora Lucrecia Infante Vargas aseguera que las tres jóvenes –maestras, mentoras y guías- estaban convencidas de que las mujeres eran sujetos inteligentes y capaces de formarse en diversas áreas del conocimiento, postura que expusieron reiteradas veces en La Siempreviva, publicación que mantuvieron en circulación a lo largo de casi dos años.

“El papel de Rita Cetina en el impulso de la instrucción femenina en Mérida representa un parteaguas fundamental en la historia de la educa¬ción en México que, sin embargo, es prácticamente desconocido”.

Con la escuela Siempreviva, dice Menéndez, “buscaban, al par que su propio adelantamiento intelectual y pedagógico, el fomento de la instrucción de la mujer, y querían abrir nuevos horizontes para que ella pudiese desplegar las alas de su inteligencia y extender la poderosa dominación de sus dulces y nobles sentimientos”.

En 1877 y 1878 fue nombrada directora del Instituto Literario de Niñas, cargo que retomó en 1886, tras 16 años de trabajo en pro de la educación primaria inferior y superior para niñas, la escuela La Siempreviva cerrara sus puertas para integrarse por completo a los trabajos impulsados por Rita Cetina desde el Instituto, en el cual incorporó el programa escolar de La Siempreviva, que incluía los cursos de “lectura, caligrafía, labores de mano, gra¬mática, aritmética, geografía general, de México y del estado de Yu¬catán, geometría, cosmografía, derecho constitucional, astronomía, música, declamación […] gramática superior, retórica y etimologías de la lengua castellana”, entre otros, la apertura en 1888 de una biblioteca, y la incorporación en 1889 de una Escuela de Modistas.

Por problemas de salud se retiró en 1902. Se avecindó en el vecino estado de Campeche donde falleció seis años después el 11 de octubre de 1908, a los 62 años de edad. Trs su muerte se decretó “duelo escolar los días 12 y 13 de octubre”, a partir de lo cual “el pabellón nacio¬nal se puso a media asta en todos los edificios escolares durante los expresados días. Suspendiéronse asimismo las clases en el Instituto Literario de Varones, Escuela Normal de Profesores, Instituto Li¬terario de Niñas, escuelas municipales de Mérida, así como en los establecimientos particulares de las señoritas Consuelo Zavala y Otilia López”; y la colocación de un monumento en memoria de la profesora, cuya iniciativa fue posible gracias a la generosidad de la comunidad que colaboró para la compra del mármol con que, sin costo alguno, el artista italiano Almo Strenta elaboró el busto de Rita Cetina que se instaló en el Instituto Literario de Niñas.

De acuerdo con la historiadora Infante Vargas, existen testimonios de sus discípulas, una de ellas Dolores Correa y Zapata, quien, seguramente gracias a la influencia de Rita Cetina Gutiérrez, retomaría el amor por las letras y la enseñanza para convertirse años más tarde en profesora, escritora e integrante de La Sociedad Protectora de la Mujer, comunidad que a semejanza de La Siempreviva se vinculó con una publicación que difundiera sus ideas: La Mujer Mexicana.

La revista La Siempeviva empezó a circular el sábado 7 de mayo de 1870, cuatro días después de la apertura del colegio también designado con el mismo nombre. A partir de su tercera entrega comenzó a imprimirse en las prensas del Gobierno de Palacio, a cargo del señor Manuel Heredia Argüelles, quien fue su impresor hasta el último número que ha sido posible localizar y cuya fecha es del 7 de marzo de 1872.

La Siempreviva apareció semanal o quincenalmente durante un año y diez meses, y fue un impreso dirigido y escrito casi en su totalidad por el ya conocido trío de meridanas: Rita, Gertrudis Tenorio Zavala y Cristina Farfán.

Además, colaboraban Prisca Sandoval; Carmen Solís de Rivas, que escribía con el pseudónimo de Clara y Genoveva Solís Gutiérrez, que hacía traducciones del francés. La primera secretaria de la Sociedad y del periódico fue la señora Adelaida Carrerá de la Fuente (Lilí).

Al año de abierta la escuela presentó exámenes generales.” Los resultados de los exámenes fueron tan satisfactorios, que la Directora y sus empeñosas auxiliares recibieron los más expresivos plácemes de cuantos presenciaron el simpático festival”, señala Menéndez.

“Los periódicos se expresaron en términos altamente favorables al nuevo liceo de señoritas, y el gobierno del Estado, del cual era jefe el Lic. don Manuel Cirerol, le otorgó espontáneamente una asignación mensual de $20 para costear la educación de cierto número de niñas pobres”.

En el prólogo del libro de Rodolfo Menéndez, Raúl Godoy Montañez señala que con el andar del tiempo, los frutos educativos alcanzados por las niñas en La Siempreviva, dieron paso al establecimiento del Instituto Literario de Niñas...Pero los primeros pasos en la educación de las mujeres yucatecas estaban dados, y las egresadas de La Siempreviva y el Instituto Literario de Niñas, progresivamente fueron ocupando sus puestos en la geografía del Estado, donde no siempre se estaba a favor de los derechos femeninos.

De manera que cuando inició el Gobierno del General Salvador Alvarado, en 1915, encontró una pujante presencia activa de las mujeres, sobre todo en el campo de la educación, con quienes acordó convocar al Primer Congreso Feminista de Yucatán, que fue inaugurado el 13 de enero de 1916.

Para asombro de Alvarado, la participación de las mujeres yucatecas fue de suyo destacadísima, por lo que se colige que muchas de éstas habían pasado por las aulas de doña Rita Cetina Gutiérrez. Por estas razones, al inaugurarse La Rotonda de los Ilustres Maestros de Yucatán, se determinó que como un acto de justicia fundamental dirigido al magisterio yucateco, estuviera presidida por la profesora Rita Cetina Gutiérrez…



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