Mujeres

Organización de mujeres previene la drogadicción en Ixhuatlanchillo

• Son 40 mujeres dedicididas a trabajar para contrarrestar el problema

2018-04-13 06:13:55 Leído : 125 veces.
• El PVC, la droga de las personas pobres

SemMéxico, Veracruz, Ver., 13 de abril del 2018.- La “droga de los pobres”, como ellas le llaman al pegamento de PVC, ataca a niños, niñas y jóvenes en el municipio rural de Ixhuatlanchillo en Veracruz.

Ellas, las integrantes de la Organización de Mujeres por el Desarrollo de Ixhuatlanchillo decidieron unirse para hacer la función que los gobernantes se han negado a realizar: rehabilitar y prevenir la drogadicción.

Lourdes García Flores, una de las integrantes de esa organización, afirmó que tan solo en el año 2017 dos jóvenes se suicidaron tras años drogándose con el pegamento, un material barato y fácil de adquirir.

Por ello cerca de 40 mujeres han decidido trabajar unidas para intentar atacar el problema en el municipio de la región de las Grandes Montañas, con unos 15 mil habitantes y donde el náhuatl es la lengua predominante.

“Los niños se suicidan de 10 a 12 años por la drogadicción, con lo que nosotras denominamos como la droga de los pobres que es el cemento PVC, con ese se han drogado y se han muerto más de 30 o 40 niños, en el próximo año se murieron dos”, contó García Flores.

“Al ver tanto mal en nuestro pueblo, ver tanto suicidio nosotros nos organizamos como mujeres voluntarias, somos 40 mujeres las que nos organizamos para poder combatir esta drogadicción, hicimos una danza prehispánica donde los niños empiezan a danzar para llamar la atención y decirles que ya no se droguen, que hay mucha posibilidad de poder sobrevivir a esto”, añadió.

Con las danzas prehispánicas han incorporado a 30 jóvenes, niñas y niños, quienes se presentan en distintos escenarios y conocen lugares.

Ahora están trabajando con otro grupo danzante que apenas inicia, a quienes buscan mostrarle otros caminos, lejos de las drogas.

A su labor, dijo García Flores, le han aumentado el dispensario médico en el que juntan medicinas básicas para entregar a las personas sin recursos y a quienes los centros de salud no les surten las recetas ante la falta de insumos.

Aun no quitan el dedo del renglón con los funcionarios y siguen buscando las clínicas de rehabilitación y espacios para mejorar su pueblo.

Mientras, las mujeres viajan entre las ciudades veracruzanas vendiendo sus artesanías y juntando los recursos para mantenerse ellas y sus familias, pero también para continuar con la lucha que tienen contra la drogadicción.

SEM/aaog/sje


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