Qué bonita secretaría

Del entusiasmo de Alejandro Murat a la creación de la Secretaría de la Mujer

2018-02-22 21:16:36 Leído : 2619 veces.
Un año y dos titulares que demostraron su incompetencia


Por Elizabeth Castro
SemMéxico, 22 febrero 2018.- Fue en abril de 2016 cuando Mariana Benítez, invitó a feministas, mujeres de la vida política oaxaqueña, activistas y periodistas, a participar en el primer foro regional “Mujeres motor de cambio social”, en el marco de la campaña de Alejandro Murat. En la fecha señalada nos dimos cita en el Hotel Fortín Plaza, donde se instalaron mesas de trabajo cuyo objetivo era redactar ideas y propuestas para el entonces candidato a la gubernatura, en materia de mujeres y género. Hubo buena respuesta, eso es indiscutible.
Después de varias horas, las propuestas comenzaron a materializarse y ante un candidato alegre y vivaracho, las mujeres presentamos las propuestas. Estaba sentada junto a María de las Nieves García Fernández, (había terminado mi participación en el foro) cuando una mujer, cuyo nombre no recuerdo en este momento, dijo que una de las ideas emanadas de su mesa de trabajo fue “La creación de la Secretaría de la Mujer”, mientras unas aplaudieron otras más fuimos presas del pánico, Nieves y yo comenzamos a discutir acerca de cuán viable y útil podía ser eso.
Pero…Alejandro Murat se entusiasmó, se levantó de su asiento y dijo “Vamos a crear la Secretaría de la Mujer”, las priistas aplaudieron, otras nos quedamos impávidas. Así, como si con cambiar el nombre fuese suficiente, Murat apostaba por la creación de una Secretaría.
Pasado el tiempo, el compromiso se cumplió, bajo la dirección de Miriam Liborio, nació la Secretaría de la Mujer. Pocos días después de su nombramiento, tuve la oportunidad de entrevistarme con ella, hablamos sobre la situación de las mujeres en Oaxaca, sobre los feminicidios, el panorama electoral, el número de presidentas municipales, hice énfasis en la necesidad de trabajar de la mano con el Observatorio Electoral de Género, el cual fue impulsado por al IEEPCO y en el que tuve la oportunidad de colaborar.
Liborio se entrevistó con diversas feministas del Estado y con mujeres que habían trabajado en la institución en búsqueda de apoyo y escucha, pocas fueron las que accedieron a trabajar con ella, y pocas con las que quiso trabajar. Pasó el tiempo y Miriam Liborio recibió formalmente la Secretaría de la Mujer, con un presupuesto que apenas sobrepasaba los 7 millones de pesos, Murat había hecho de un instituto una secretaría; Liborio buscó a Javier Villacaña y en el Congreso para obtener recursos que le permitieran poner en marcha la naciente institución. Si los obtuvo o no, es algo que desconozco.
Sin embargo, era notoria la falta de conocimiento de la titular en materia de género, le dio miedo, o no le importó. Cualquier respuesta es posible. Lo cierto es que Miriam Liborio ha sido operadora política desde hace mucho tiempo, es del tipo que alimenta el clientelismo, lo promueve y vive de él. Además, hizo de la SMO una filial del DIF y fue duramente criticada por ello. No supo operar el PAIMEF y su particular se dedicó a buscar organizaciones que estuvieran dispuestas a apoyarlas, cabe mencionar que la particular le generó más problemas de los que le resolvió. Finalmente encontraron un mejor espacio para Miriam Liborio y la nombraron Delegada de CDI, donde, espero, esté desempeñando un mejor papel.
Y así llegó Mariuma MuniraVadillo Bravo, la Secretaria más gris que el gobernador pudo encontrar, sin filiación priista, criticada por sus supuestos nexos con los Murat, acusada de despidos injustificados durante su paso por la SMO, acusada de ejercer violencia en contra de las y los trabajadores de la Secretaría y una serie de accidentes más que le valieron la salida de la institución.

A un año de iniciada la administración de Alejandro Murat, la SMO había tenido dos titulares, que habían demostrado su incompetencia para tratar uno de los temas más sensibles a nivel político, social y humano: las condiciones en que viven y se desarrollan las mujeres en Oaxaca.
Finalmente, llegó Ana Vásquez Colmenares a presidir la institución, y ante una ocurrencia, a menos de un mes de haber tomado posesión del cargo, las organizaciones y mujeres feministas de Oaxaca, nos unimos en un llamado en contra de las decisiones que la titular de la SMO estaba tomando respecto al destino de la institución.
No se trata solo del cambio de nombre, se trata de, como lo señala el comunicado que se emitió el martes 20 de febrero; la falta de conocimiento que esta acción demuestra. La creación de institutos dedicados a las mujeres, es una medida de carácter afirmativo que contribuye a visibilizar las condiciones y padecimientos propios de este sector tan vulnerable de la población.
No es antojo ni capricho, mucho menos berrinche lo que mueve a las feministas a demandar respeto por los espacios que han sido conquistados históricamente, y que NADIE nos ha regalado. Sobre la reunión que las feministas sostuvieron, no hay mucho que decir, la crónica de Rodrigo Islas Brito es clara y concisa. Ana Vásquez desconocía la existencia de los grupos feministas, de las mujeres del feminismo descolonizador, comunitario, indígena, de los colectivos que han trabajado durante años con sus propios recursos y abordando las dificultades que la lucha les presenta.
Ana Vásquez Colmenares, mal asesorada quizá, creyó que el “diálogo” al que convocaba bastaría para calmar los ánimos de decenas y cientos de mujeres que estamos cansadas de la ineptitud y desinterés de un gobierno, no solo estatal, sino también federal; por y en las mujeres.
El cambio del nombre fue el pretexto para externar nuestra rabia, la gota que derramó el vaso, no se trata de un nombre, no se trataba de cambiar Instituto por Secretaría y operar bajo las mismas condiciones y presupuesto; va más allá.
Los problemas que enfrentan las mujeres en Oaxaca, demandan atención inmediata e integral. Por cierto, si no saben cuáles son las atribuciones de la SMO, los invito a leer la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo de Oaxaca, que en su artículo 46-C establece los asuntos que son competencia de la SMO, y en su fracción IV señala “Formular, promover e instrumentar políticas públicas para la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, fomentando el desarrollo social, cultural, político y económico de las mujeres, que asegure la eliminación de la discriminación y violencia hacia las mujeres;”
Así que los feminicidios si son un tema que la SMO debe combatir, a través de diversos mecanismos. Por si no se le ocurre ninguno a la Secretaria, la invito a, ahora sí, dialogar con los colectivos y aceptar la negligencia con que el gobierno de Murat se ha conducido respecto a los problemas que aquejan a las mujeres.
Los compromisos sin cumplir los conocemos, lo que las feministas demandamos son acciones contundentes y esfuerzo real. Las mujeres seguimos siendo parte del discurso, llenamos eventos, aplaudimos, adornamos el brazo del candidato en turno, colocamos collares de guiechachi, votamos…¿Y luego? El reclamo es uno, queremos una Secretaría eficiente, comprometida, eficaz, las palabras no regresan a las hijas a casa, no quita los moretones de la piel, no detienen el acoso, no nos saca de la tumba.


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